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Ménard o la parábola del mal converso

Visionario, provocador u oportunista: da lo mismo. Robert Ménard, el fundador de una de las organizaciones internacionales de libertad de prensa más importantes, Reporteros sin Fronteras, rompió todos los moldes del activismo para pasar a ser de un apóstol de izquierda a alcalde en nombre del Frente Nacional, el partido xenófobo de Jean-Marie y Marine Le Pen. En esos tumbos ideológicos, atravesados por la ambición de poder, fue dejando una estela de escándalos, inquinas y suspicacias. Fotos: Andreina Mujica

20 July 2014

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Su trayectoria es, como mínimo, sorprendente. Su personalidad, poliédrica, camaleónica e imprevisible. Sus convicciones, un enigma. La suya es una historia plagada de interrogantes que se reducen a una sola pregunta: ¿Qué lleva a un hombre de pasado trotskista y juventud revolucionaria a situarse bajo el paraguas de la extrema derecha?

Su nombre es Robert Ménard, y responde: “Je m’en fiche”.

Ménard gobierna como alcalde en Béziers, la cuarta ciudad más pobre de Francia. Béziers, con sus 71.000 habitantes, también es la ciudad más grande en poder del Frente Nacional (Front National, FN) de Jean Marie y Marine Le Pen tras las elecciones municipales de marzo pasado. “Je m’en fiche”, sí, es lo que dice Ménard. O lo que es lo mismo, que le importa “un rábano” tener que gobernar a nombre del fascistón y chauvinista FN.