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Por los sótanos de Ciudad Tavacare

Hugo Chávez promovió esta urbanización de 5.000 viviendas como una utopía socialista para su natal Barinas. Hecha realidad con participación de un consorcio chino, terminó fundada sobre una trama subterránea de componendas, negociados y arbitrariedades.

7/19/2013 10:49:32 AM

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Hugo Chávez tenía motivo para celebrar ese día. Aunque el cáncer que ya le habían descubierto apenas le concedería 15 meses más de vida, entonces no tenía cómo saberlo y si, tal vez, lo intuía, lo negó en público: “Gracias a Dios, gracias a la Virgen del Socorro, a la Virgen del Rosario y a todas las vírgenes que son en el fondo una sola, la madre de Dios; gracias a las oraciones de este pueblo, a las oraciones de mi madre, gracias a la ciencia médica, gracias a Fidel, a Cuba, a Venezuela, gracias a los espíritus de la sabana, estoy curado”.

En cambio, lo que resplandecía bajo la canícula del mediodía llanero era la evidencia de su poder personal, que parecía extenderse, infinito, como el horizonte: de donde, hasta no hace mucho, era la agreste superficie de un tradicional latifundio a las afueras de la ciudad de Barinas (capital del estado Barinas, suroeste de Venezuela), el hato Palma Sola, brotaban las estructuras –algunas más acabadas que otras- de 336 edificios, cada uno de cuatro pisos de altura. Para que ocurriera el milagro había bastado una orden suya, meses atrás – aunque también hicieron falta cientos de millones de divisas extranjeras, apresurados acomodos burocráticos, y un contrato leonino con una corporación china.

Persuadido de que una imagen vale por mil palabras, el presidente Chávez ordenó la transmisión en cadena nacional de radio y televisión del acto de inauguración oficial y entrega de apartamentos en el complejo habitacional que, ese mismo día, bautizaría –por sugerencia del general Luis Enrique Henríquez- como Ciudad Tavacare, en memoria de un ancestral cacique aborigen y como el cuartel del ejército, homónimo y adyacente.