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Los traficantes salvajes del cardenalito

Hasta 30 veces se revaloriza el precio de un ejemplar de Carduelis cucullata desde los montes del estado Lara hasta los mercados globales de criadores y coleccionistas. Tal vez solo queden 400 silvestres, todos en Venezuela. Y mientras menos hay, más raros, caros y codiciados se vuelven. Conoce la lógica cruel del circuito que comercia ilegalmente –bajo amparo de la desidia y complicidad oficiales- con esta especie de ave, rumbo a la extinción.

23/06/2013 10:44:18

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AMPLIACIÓN: La Fiscalía General de la República en campaña contra el tráfico de fauna silvestre en aeropuertos nacionales

Ramón García Molina había convertido su bolso negro en una jaula provisional el 17 de octubre de 2012. El interior de su morral parecía la maqueta de un edificio: había 85 celdas hechas de madera. Cada una tenía perforaciones para la entrada de aire, y contenía trozos de vegetales. Todo estaba preparado para cruzar, a las 8:50 pm, el océano Atlántico en el vuelo UX071 de Air Europa, de Caracas a Madrid.

García Molina, identificado con el pasaporte español número AA0347402, burló los escáneres y las revisiones de las autoridades venezolanas hasta que llegó al Aeropuerto Internacional de Barajas, que sirve a la capital española. Allí se sintió descubierto y abandonó la carga. De las 85 aves –colibríes, turpiales, periquitos, canarios de tejado, cardenales y cardenalitos– que sacó de Maiquetía como contrabando exótico, solo 45 resistieron las ocho horas del vuelo. Las otras 40 llegaron muertas, según actas levantadas luego del hallazgo del alijo animal.