Envíanos
un dato

Illarramendi o la punta de la pirámide

El esquema Ponzi, que Francisco Illarramendi encabezó, le costó mucho dinero a –entre otros- empresarios como Oswaldo Cisneros y al fondo de pensiones de la petrolera estatal Pdvsa. Su funcionamiento no se explica solo con la actuación del operador financiero que le da nombre, juzgado en una corte federal de Estados Unidos. Necesitó un elenco de cómplices, funcionarios sobornados y, cómo no, empresas offshore.

Francisco Illarramendi llamaba con frecuencia a Moris Beracha cuando necesitaba algún insumo de dinero.

Illarramendi, de nacionalidad venezolana, era gerente de una firma de asesoramiento a inversionistas con sede en Connecticut, Estados Unidos. Beracha, por su parte, era un empresario venezolano cercano al gobierno de Hugo Chávez que, según indica una demanda contra él en Estados Unidos, era capaz de producir –por el precio adecuado- avances multimillonarios de dinero en dólares con relativa facilidad.

El 2 de noviembre de 2007, Beracha envió un correo electrónico a Illarramendi con instrucciones de depositar más de 10 millones de dólares –correspondientes a la parte de Beracha de las ganancias en una transacción- a tres cuentas en el banco HSBC en Suiza, a través de una cuenta HSBC en Nueva York.

“Chamo soy tu mejor productor jajajajaja” (sic), escribió Beracha antes de enviar el mensaje a Illarramendi.