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El mercader bielorruso

Desde 2007 el gobierno venezolano ha tenido entre sus socios predilectos a Bielorrusia al momento de crear empresas mixtas. En este proceso, el Estado bielorruso impuso como socio e interlocutor de la parte venezolana a un cuestionado empresario privado, Viktor Shevtsov, señalado desde hace años por autoridades de Estados Unidos como lavador de dinero y perro de la guerra. Sus negocios en el país van desde la constitución de compañías de portafolio hasta grandes proyectos de construcción. Y, según recientes trascendidos, lo van a llevar a enfrentar, bajo cargos de fraude, a la oscura justicia de su país. ¿Cómo llegó Venezuela a tener un socio así?

08 December 2011

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Viktor Shevtsov (Yuri Shevtsov) es un nombre frecuente en ruso. Lo llevan un famoso pianista, un actor –que participó en 1966 en la película La tierra de los padres-, un escritor, así como cualquier ciudadano común. En esta historia, sin embargo, identifica a un importante empresario bielorruso que figura en juntas directivas de empresas constituidas con el gobierno venezolano y en algunas de las alianzas establecidas para la construcción de viviendas en Venezuela. Sus habilidades en los negocios desde 1994 –año en el que Aleksandr Lukashenko asumió la presidencia de Bielorrusia y en el que Shevtsov inicia su vida como emprendedor- lo llevaron a ser catalogado en 2010 por el website ej.by como el número ocho entre los empresarios más influyentes de Bielorrusia, con participaciones en empresas como Trustbank, Belzarubezhstroi, BME-Export, FLLC Belpars, Maz-Man y BME-Diesel. Sus negocios se extendieron a Irán, Libia e Irak.

Pero, según distintas versiones, esas habilidades con frecuencia exceden lo estrictamente legal. De hecho, ya en 2004 Trustbank fue acusado por Estados Unidos como lavador de dinero negro, lo que le ganó una propuesta de imposición de medidas especiales en contra de la entidad financiera. Investigado por una Unidad Especial del Departamento del Tesoro, que actuaba bajo el amparo de la llamada Ley Patriota, el banco, entonces conocido como Infobank, se vio obligado a remitir una serie de documentos en su defensa sin conseguir descargos de las acusaciones que sobre la institución se vierten. La alerta y las investigaciones contra el Trustbank, que actualmente es socio del gobierno venezolano, se mantienen.