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China, el socio feroz

En dos países de regímenes “bolivarianos”, Ecuador y Venezuela, la inversión china ha encontrado durante los últimos diez años unos socios ávidos de negocios. El gigante asiático ha inyectado en ambas naciones ingentes recursos financieros y para obras de infraestructura. Muchas de ellas inconclusas. Pero la otra cara de la moneda está en las condiciones impuestas a los socios en los contratos leoninos que hacen suscribir las entridades y empresas chinas a sus pares locales: en pleno s. XXI, la previsible potencia del futuro impone cláusulas del s. XIX, como la suspensión de leyes laborales, importación de mano de obra, derechos de uso exclusivo, financiamientos más caros, pagos en divisas extranjeras, entre otros privilegios decimonónicos.

10/22/2017 12:02:16 AM

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La agresiva expansión de China en América Latina ha marcado la última década. Ecuador y Venezuela han sido dos de los principales destinos de financiamiento, tecnología y mano de obra china en la región. La alianza tomó forma en Venezuela con la creación del Fondo Chino Venezolano, del que el gobierno de la autodenominada Revolución Bolivariana entregó contratos millonarios a empresas chinas para la ejecución de obras de infraestructura, edificación de viviendas o construcciones para el sistema eléctrico, entre otras áreas. En Ecuador, entre tanto, la cercana y estrecha relación con China marcó la gestión de diez años de Rafael Correa, quien acaba de dejar el poder: siete de cada diez obras en ese período fueron hechas por una empresa china, casi siempre atadas al financiamiento por un banco chino. Algunos de esos proyectos, tanto en Ecuador como en Venezuela, son hoy proyectos fallidos. La revisión de algunos de esos acuerdos muestra la “letra chica” y las exigencias impuestas por los chinos a la hora de hacer negocios con estos países.