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Sammy Sosa “puyó” un negocio con una empresa pública

El ex grandeligas dominicano vendió a clientes venezolanos la quimera de una inyectadora sin aguja. La tecnología se mostró poco confiable y si llegó a los puertos del país, nunca sirvió a los pacientes del municipio San Francisco del estado Zulia. Pero dos embarques de la mercancía dieron acceso a un grupito al paraíso de los dólares preferenciales que obtuvieron, nada más y nada menos, que a través de una suerte de empresa de maletín del gobierno del alcalde Omar Prieto.

12/09/2015 11:56:42

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Funcionan como una pistola de aire. El sistema de inyección sin aguja se creó hace más de diez años en Alemania y llegó finalmente a Estados Unidos después que el ex jugador de grandes ligas, el dominicano Sammy Sosa, comprara esa patente a fines de 2012. En apariencia, es como un bolígrafo que lleva en su interior un resorte con mucha presión que dispara el líquido con tal potencia que penetra la piel sin necesidad de alguna aguja. Una revolución médica que evitaría el trauma sicológico de niños y algunos adultos. El propio Sosa, cuando anunció su incursión en el negocio en enero de 2013, dijo que lo hacía movido por la oportunidad que percibía para ayudar a la gente: “Veo muchos usos para dentistas, pediatras, diabéticos, gente alrededor de todo el mundo”, fue la frase que le atribuyó el boletín de prensa que se distribuyó para el lanzamiento, y del que se hicieron eco numerosos medios en Estados Unidos.

Pero para cuando hacía el anuncio, ya Sammy Sosa había vendido un primer embarque de inyectadoras en Venezuela, no en Estados Unidos. Los dispositivos llegaron a Venezuela a finales de 2012 tras la compra que hizo una empresa recolectora de basura del municipio San Francisco –sur de Maracaibo, capital del estado de Zulia, extremo occidental del país–. Sí, recolectora de basura.