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Inesita La Terrible y su fórmula para terminar en la cárcel

Mujer de ciencia, estudiosa, ensimismada, quizás inhábil para relacionarse con el mundo tangible, a Inés González le dio por decir sus verdades en las redes sociales. Como tuitera y con el apodo de ‘La Terrible’ se hizo casi famosa. Pero solo alcanzó el estatus de causa célebre de la libertad de expresión tras caer, hace nueve meses, en los calabozos de la policía política venezolana. Más que con los trinos por los que la imputaron, se buscó su destino con los conflictos virtuales que sostuvo con poderosas figuras de la televisión del Estado.

8/1/2015 10:44:15 AM

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“¡Me estás llevando secuestrada! ¿Cómo es posible que mi padre me entregue así al Sebin?”, gritaba Inés metida en el carro. De nada valían las explicaciones de su padre. De nada valía decirle que tenía que cumplir con esa formalidad y acudir ante la autoridad para responder unas preguntas. Tampoco que le dijera que era mucho mejor que la llevara él, en su carro, sin esposas.

Así se lo habían sugerido la noche anterior los agentes del Sebin (siglas del Servicio Bolivariano de Inteligencia, policía política del Estado venezolano), que fueron a su casa a llevar la boleta de citación. Estuvieron en la puerta un buen rato, esperando a que el padre llegara. Él, José Luis González, tuvo que cerrar el negocio de artesanías que atiende en el centro comercial Lago Mall de Maracaibo (capital del estado de Zulia, noroeste de Venezuela). Después de una hora de charla, con café incluido, quedaron así: Inés Margarita González Arraga iría al día siguiente a declarar. José Luis no esperaba que su hija pasara la noche en el Sebin. Ni que ese 4 de octubre de 2014 fuera el inicio de una reclusión que ya lleva más de nueve meses. Nadie lo esperaba, en realidad. Pero era un destino que se había forjado mucho antes, antes incluso de que existiera la cuenta @inesitaterrible que la dio a conocer para Twitter y para el submundo de las inquinas políticas.