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La Colmena de la desidia

Millones en donativos, recolectados a través de telemaratones, financiaron una casa a las afueras de Caracas donde se alojaron, junto a un puñado de jóvenes de la calle a quienes se quería rescatar, los azotes simultáneos del maltrato, la indolencia y los manejos turbios. Ahora ya nadie da la cara por tantos colmos de la Colmena de la Vida, una utopía de la responsabilidad social privada que naufragó y a la que el Estado tuvo que intervenir.

21/06/2015 10:14:13

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Oiga, usted, lea esto: “Pregunten por Rosibel Soteldo, esa mujer que hace unos años ustedes mismos la incapacitaron para seguir trabajando con los niños. Esa que maltrató a un niño haciéndolo comer sus propias heces. Esa que es capaz de voltearle la cara a Víctor en las líneas eléctricas del comedor donde se ponía la comida caliente. Esa que cuando el niño Víctor Alberto Vargas le dan sus ataques de furia, lo contiene a golpes tirándolo a la piscina, con el peligro que pueda ahogarse o podrirse de enfermedades por cómo está el agua que no tiene ningún tipo de tratamiento y cuidado”

La cita anterior corresponde a una de las decenas de denuncias que circulan en la web contra La Colmena de la Vida, un albergue para niños que, durante su creación en 2003, prometía no solo la redención de los jóvenes en situación de calle, sino la posibilidad de vivir en la Venezuela distinta y solidaria que parecía esconderse detrás de los arrebatos de la polarización política, entonces en alza.

Ahora, desde 2013, La Colmena sobrevive a una querella judicial y pone en entredicho su funcionamiento como lugar de reinserción y cuidado para los adolescentes, y su nombre es sinónimo de imágenes siniestras: desde sospechas de malversación de fondos a denuncias de maltratos.

Miguel Rodríguez Siso vive desde 2013 en Estados Unidos y en su Facebook se ven sus fotos en San Francisco, Nueva York, Orlando y otras ciudades del norte. También tiene una asociación civil llamada Unamos en el estado de Florida y en ocasiones se publican fotos suyas a través de Twitter participando en algunas causas de beneficencia. Además de eso, en el portal www.aporrea.org lo vinculan como directivo de una empresa fundada en Panamá llamada Panbienes, que fue inspeccionada por las autoridades de ese país y en cuya directiva se encuentra, según ese portal, Alberto Federico Ravell, ex director de Globovisión, que también figuró durante un tiempo entre los miembros de la directiva de Unamos al Mundo por la Vida.

El Registro Público de Panamá advierte, de cualquier modo, que realmente fue un familiar político de Ravell quien figuró en esa empresa, a lo que el mismo Ravell aclara –vía telefónica– que no forma parte de Panbienes ni tiene ningún tipo de sociedad con Miguel Rodríguez Siso. Lo único que ratifica, eso sí, es que formó parte de la directiva de la Colmena al principio en la dirección de comunicaciones.