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El destino de Sergio se forjó en Cadivi

El asesinato de un venezolano en Panamá expone pistas sobre el mercado negro de divisas. El crimen sigue impune año y medio después, pero a cuentagotas, muestra ejemplos de una economía paralela en la que hay gestores, prestamistas, cobradores y venganzas.

14/06/2015 9:43:18

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Lea la primera parte de esta historia: Una deuda fatal

Al venezolano Sergio Schael lo mataron en diciembre de 2013 por una transacción de bolívares por dólares. Su cuerpo fue hallado con un disparo en el pecho, en plena vía pública. Pero no fue en Caracas ni en ningún otro punto de la Venezuela violenta de estos días, sino en Panamá, a donde van a rebotar buena parte de las transacciones que han burlado el control cambiario impuesto por el gobierno bolivariano desde 2003.

Tal vez uno de los primeros indicios de que este no era un asesinato cualquiera quedó olvidado en Miami (Florida, Estados Unidos), en el apartamento de la familia Schael en esa ciudad, destino en el extranjero preferido de los venezolanos que vacacionan o emigran. Sobre la mesita de noche de su cuarto, escritos en una nota autoadhesiva de su puño y letra, Sergio dejó un nombre –el de “Juan Carlos Moniz”– junto a un monto de “$ 625.000”. También una dirección: “Av. 8va sur. Calle 56. Torre Paitilla - Oficina 15-02”.