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Entre flores y espinas se bate el chocolate de Barlovento 

El cacao venezolano representa menos del uno por ciento del cacao que se comercia a nivel mundial, pero sus granos y el chocolate que se obtiene a partir de él se exhiben en ferias internacionales a través de empresas nuevas en el negocio y estrechamente vinculadas con la familia presidencial. A través de guiños al sistema cambiario, el extraordinario producto venezolano genera grandes cantidades de divisas que quedan fuera de Venezuela, paradójicamente, gracias a un monopolio del Estado que mantiene férreo control sobre la cadena de comercialización y exportación. Todo ocurre en medio de una escalada de violencia y criminalidad que mantiene secuestrado a las zonas productoras, principalmente Miranda y Sucre, obligándolos a abandonar los campos o morir en el terreno.  

28/07/2019 0:00:00

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Una vez al año, París se convierte en la capital mundial del cacao y chocolate. La crème de la crème de la industria está presente en el Salon du Chocolat, un evento de tradición y reconocimiento que abarca las últimas tendencias del mercado y tiene como escenario la Puerta de Versalles, en el corazón de Francia. En el 2017, junto a otros 500 expositores, debutó la empresa venezolana Esaica vinculada a la familia cercana de Cilia Flores, esposa de Nicolás Maduro y una de las operadoras políticas más influyentes de la autodenominada Revolución Bolivariana.

Tras su fundación, en 2015, la compañía ha estado presente en las ferias y eventos internacionales más importantes del sector, haciendo gala de los mejores granos de cacao fino de aroma provenientes de la zona de Barlovento en la costa del estado Miranda, centronorte de Venezuela, un territorio conformado por seis municipios que concentran la segunda mayor producción del rubro. Ese territorio es gobernado por Héctor Rodríguez, quien ganó las elecciones estadales de 2017 apoyado por el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv). Desde su llegada, después de una larga gestión del líder opositor Henrique Capriles Radonski, el nuevo gobernador concentró el negocio cacaotero y creó un oligopolio que privilegia a pocas manos, en una región azotada por la violencia, institucionalidad debilitada y donde el productor fue lanzado al olvido.

Los galpones de Esaica (Especialistas Integrados Agrícolas C.A.) están en Yaguapita, municipio Acevedo –el de mayor extensión de la zona mirandina–. La empresa se dedica al cultivo, secado y almacenamiento del cacao criollo con miras a obtener un producto orgánico de calidad que puedan exportar. Así lo dice su página web, en la que comparte una galería fotográfica de los puestos que la empresa ha montado en eventos de Europa y Japón para promocionar sus productos premium.