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El rebaño favorito del gobierno no dejó rastro en Venezuela

En 2015 cuando la crisis venezolana y la escasez de todo comenzaba, la empresa brasilera JBS no sólo ganaba contratos a granel, sino que sorteaba cómodamente la rutilante morosidad del gobierno de Nicolás Maduro. Diosdado Cabello, el segundo hombre fuerte del régimen, ungió a la compañía con un contrato millonario que duplicó el presupuesto completo que usó el Ministerio de Alimentación para la operatividad del año 2014. Durante algunos años casi toda la carne que entró a Venezuela a través de Puerto Cabello fue de esa empresa, que además dejó a su paso varias sucursales de maletín oficinas de dudoso domicilio

26/05/2019 12:00:00

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La crisis socioeconómica venezolana, esa constante que el país arrastra desde finales de los años 80 abrió como una grieta sin fondo en el año 2015. Las deudas del gobierno de Nicolás Maduro con las empresas transnacionales a las que importaba comida y medicamentos fueron estrangulando el mermado presupuesto nacional, ocasionando todo tipo de penurias en la gente y la desbandada de estas compañías. Fue el comienzo de la escasez de todo.

Pero ese mismo año algunos corrieron con suerte. El gobierno favoreció en pagos y negociaciones multimillonarias a la empresa brasilera JBS, considerada la mayor exportadora de carne del mundo y que llegó, fulgurante, a ser una de las principales exportadoras de carne al mercado venezolano. Hoy su fama se pudrió por estar inmersa en una investigación de corrupción y carne adulterada y en Venezuela se marchó sin dejar rastro.

En 2015, el entonces presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, acompañado por Rodolfo Marco Torres, Giuseppe Yoffreda y su hermano José David Cabello, fueron recibidos por el expresidente José Ignacio “Lula” Da Silva, en Brasil. La justificación de la gira era salir a hacer negocios para combatir el término patentado como “guerra económica”, o la metáfora que usó el stablishment para nombrar la paralización productiva del país.

“Hemos encontrado total y absoluta disposición, estamos seguros que con el apoyo de los empresarios y del gobierno brasileño la situación en Venezuela puede sobrellevarse y no solo sobrellevarse sino derrotar este sector que ha estado empeñado en causarle daño a nuestro pueblo”, justificó Cabello, padrino de la negociación que encontró en JBS un comodín, como lo demuestra su curva de ganancias.

En el año 2015, JBS compró la compañía Doux Frangosoul S.A. Agro Avicola Industrial S.A, una empresa francesa. En Venezuela esta compañia tenía figura jurídica, sede y entregaba alimentos a la Red Mercal, aquel intento de la revolución bolivariana de convertirse en distribuidor de alimentos.

Su sede era más que inusual. Para efectos de la data encontrada en el Registro Nacional de Contratistas (RNC), el diario venezolano El Universal vende noticias y carne a la misma vez pues la Doux Frangosoul reportó que sus oficinas operaban dentro del edificio donde funciona el diario, en el piso 8. Allí solo solo funciona el Departamento de Mercadeo y nadie conoce esta empresa dentro de las instalaciones. Desapareció.

Pero además de su desaparición en el país y sus extrañas sedes, en torno a Doux Frangosoul S.A. Agro Avícola Industrial S.A. giran más irregularidades. Esta empresa tiene una gemela criolla creada por  el sirio Naman Wakil, quien compartió la mitad de la sociedad con un hombre llamado Alberto Herrera. Ambos abrieron una empresa que usurpó el nombre de la transnacional brasilera con un nombre muy similar, pero con un RIF diferente en el año 2011, cuatro años antes que JBS comprara la compañía verdadera.

Wakil fue quien avizoró el gran negocio de introducir a JBS S.A. en el país antes que Cabello asumiera la batuta de los negocios.