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La bitácora de los tanqueros fantasmas al servicio de la revolución

El cordón umbilical entre las revoluciones chavista y castrista, más que de ideología, está hecho de petróleo. Los generosos despachos venezolanos de hidrocarburos sumaron en los mejores tiempos una factura de 100.000 barriles diarios que La Habana, de pagarla, lo hacía en especies. El compromiso es tal que, en estos tiempos de sanciones internacionales y de penurias económicas en casa, Venezuela todavía se las arregla para enviar 50.000 barriles por día a Cuba. ¿Cómo? Un seguimiento a dos tanqueros que navegan en días recientes entre los dos países muestra las maniobras que los buques deben hacer para llegar a buen puerto.

09/05/2019 18:00:00

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El Gobierno de Nicolás Maduro culpa a las sanciones financieras impuestas por Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea contra el régimen de Caracas, por la escasez crónica de medicinas, alimentos y otros insumos de primera necesidad que azota a Venezuela. Se trata de una afirmación discutible, habida cuenta de que la crisis de desabastecimiento antecede en al menos tres años a las sanciones, que empezaron a ser implantadas por la administración de Donald Trump durante el segundo semestre de 2017, y de que la amplia mayoría de esas medidas han estado dirigidas al bloqueo de cuentas y negocios de personalidades individuales en la jerarquía chavista.

No obstante, y si se concediera la razón a los reclamos de Caracas, estos no harían más que subrayar la extraordinaria tozudez con que Venezuela sigue burlando las sanciones y enviando cargamentos de petróleo a Cuba, su demandante mentor ideológico en el Caribe, un cliente que no paga esos despachos en dinero contante y sonante sino, con suerte, en servicios de seguridad y recursos humanos para programas sociales.

La estatal petrolera venezolana Pdvsa es objeto desde enero pasado de severas sanciones por parte de Washington, que incluyeron la prohibición de suministro de diluyentes a esa corporación y otros interdictos comprendidos en la Orden Ejecutiva 13.850 del presidente Trump. A consecuencia de esas medidas, las exportaciones de crudo venezolano, ya afectadas por la languideciente capacidad de producción, cayeron de inmediato en 40 por ciento. Más recientemente, en abril, Washington estableció limitaciones para las empresas navieras que transporten petróleo venezolano.

La administración estadounidense buscaba con ello cortar en la yugular el vital flujo de petrodólares al régimen chavista y, según una declaración del secretario de Estado, Mike Pompeo, “evitar que Maduro y sus secuaces se sigan enriqueciendo a costa del muy sufrido pueblo venezolano”. Además se intentaba en lo posible colaborar para que el Gobierno paralelo del opositor Juan Guaidó, a quien Washington apoya en su propósito de ganar el poder político en Venezuela, se haga con el control del comercio internacional de los hidrocarburos que Pdvsa produce.