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Los wayuu del Zulia se mudan a Maicao

La migración wayuu aumenta la presión en La Guajira. Una alianza de medios colombianos –unidos con el nombre de Liga Contra el Silencio– advierte sobre un fenómeno de "indígenas retornados", que vienen cruzando la frontera para establecerse en los municipios de Uribia, Maicao, Manaure y Riohacha. Viven en asentamientos que crearon y en las rancherías de sus hermanos establecidas a lo largo y ancho del desierto.

31/03/2019 15:51:17

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Según el Instituto Nacional de Salud de Colombia, 45 niños muerieron de hambre el año pasado. Solo en la última semana de noviembre murieron diez. Todos eran wayuu, informó El Heraldo. La situación se agrava con la aparición de nuevos asentamientos donde falta todo; además de las pugnas que se han desatado en territorio wayuu, del lado venezolano, por los peajes ilegales donde se mueve el contrabando ante la mirada de todos y sin control de nadie.

“Allá la situación cada día es más complicada. No había trabajo, ni comida”, cuenta Ricardo Ibarra, un wayuu de estatura media, fornido y con voz fuerte que salió hace más de 15 meses de Maracaibo, Venezuela, para radicarse en el Cabo de la Vela, Uribia.

“Venimos migrando de Venezuela, pero soy wayuu. Tenemos el cementerio aquí”, dice, tratando de explicar que puede parecer extranjero en esta tierra, pero al mismo tiempo pertenece al pueblo de su madre. Ella nació y se crió en el Cabo de la Vela, y al cumplir la mayoría de edad partió hacia Venezuela. A pesar de eso confiesa haber sentido, al principio, cierto rechazo. “Cuando llegamos nos trataron un poco mal; que los maruchos (forma de referirse a los habitantes de Maracaibo). Pero una vez conocieron que nuestros antepasados están enterrados aquí (en el cementerio), se han ido aplacando, nos han ido respetando”.

Para subsistir, Ibarra, de 64 años, vende gasolina en botellas de plástico, refrescos y gaseosas en una pequeña e improvisada vivienda ubicada a pocos pasos de la calle principal de la zona turística del Cabo.


La Defensoría del Pueblo explica la grave situación humanitaria poniendo como ejemplo la distribución de la comida. “Un mercado del ICBF se entrega quincenal y se divide en un núcleo familiar wayuu incluidos los padres. Hoy, ese mismo mercado se distribuye entre un mayor número de personas en las rancherías, donde ha llegado la población de Venezuela”, dice la Defensoría en respuesta a La Liga Contra el Silencio.

David Rodríguez Viloria, autoridad tradicional del e’iruku (clan) Epiayú, quien en el último año ha recibido en su casa en Uribia entre 10 y 12 familias venezolanas al mes, recuerda mejores tiempos. “Todas las semanas nos mandaban encomienda —alimentos y mercancía— en unos buses que le decían ‘termotabla’ o chirrinchera. Ahora debemos retribuirles”, añade.

ArmandoInfo

ESTA PANORÁMICA MUESTRA INVASIONES QUE SE HAN CREADO EN URIBIA TRAS LA MIGRACIÓN MASIVA GENERADA POR LA CRISIS DE VENEZUELA. FOTO. LUIS ÁNGEL.

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EN CAMIONETAS VENEZOLANOS Y COLOMBIANOS PASAN POR TROCHAS PARA CRUZAR LA FRONTERA. FOTO. EDILMA PRADA.