Envíanos
un dato

Las 96 horas salvajes del apagón que solo iba a durar tres

No es poca cosa la oscuridad total. Menos en la capital densamente poblada de una Venezuela afectada por la hiperinflación, el miedo y la dictadura. Mucho menos durante cuatro días seguidos en los que se borra la paciencia o se descubre la resistencia entre la necesidad de trabajar, tratar de tomar un baño, resguardar lo que se tiene y hacer sonreír a los niños. En esta crónica a ocho manos se descubre una Caracas vulnerable e inverosímil que suplica, como el país, que lleguen días mejores

12/03/2019 19:19:22

Comparte en las redes

Jueves

El blackout fue inmediato. “Sin servicio”. La luz se fue a las 4:50 de la tarde del jueves 7 de marzo en Caracas y junto con el corte de energía eléctrica también se desvanecieron las comunicaciones. “Sin servicio” es la frase que se instala en la pantalla de los teléfonos móviles para recordar que mientras lo leas no tienes ni tendrás certeza de nada. No importa con cuál de las tres empresas de telefonía celular se cuente (las privadas Movistar o Digitel, o la estatal Movilnet), ninguna responde cuando se apagan una urbanización, una ciudad, y mucho menos un país. No se sabe qué ocurrió, no puedes llamar a tu familia, no puedes despejar dudas.

En medio de ese blackout, sales de la oficina antes de que se oculte el sol para llegar a casa con luz natural. Y lo que presumías como un apagón más, de esos que abundan en el país suramericano desde que se decretara la “emergencia eléctrica” en 2009, se va configurando como algo mucho más grave. En las emisoras de radio, que solo puedes escuchar desde el carro, las primeras informaciones hablaban de una caída en la central hidroeléctrica más importante de Venezuela, Guri, y que a las seis de la tarde había al menos 16 estados sin electricidad.