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La historia que María Gabriela ya no puede contar

Condenada al ostracismo por su ¿intransigencia o rectitud?, María Gabriela Mirabal Castro, parte de una dinastía política venezolana, decidió usar los medios y las redes como tribuna para una campaña contra su propio hermano, Gustavo Adolfo, a quien denuncia como testaferro de Alejandro Andrade, el ex Tesorero Nacional y ex escolta del comandante Chávez que acaba de ser arrestado en Florida. Pero ahora se ha quedado sin ese púlpito por un conflicto que tuvo con un joven empresario que, asegura María Gabriela, actúa en complicidad con su hermano al llevarla a tribunales por unas desavenencias de condominio.  

02/12/2018 0:00:00

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María Gabriela Mirabal Castro no puede contar esta historia. No desde el reciente lunes 26 de noviembre de 2018.

Ese día acudió puntual a la cita en el juzgado 16 en función de Control del Área Metropolitana de Caracas. En un acto de imputación que se celebró a puerta cerrada y con dos horas de retraso porque el expediente estaba incompleto –y, de hecho, hasta esa mañana era desconocido por la defensa de María Gabriela–le dictaron, como medidas cautelares, prohibición de salida del país, prohibición de declarar a la prensa y, peor, prohibición de publicar en las redes sociales, tanto para ella como a terceros

De lo que sucedió en aquel recinto ese mediodía, del contenido del expediente y de lo que ha pasado después, no se pueden conocer los detalles. Ni María Gabriela, ni su defensa en nombre de ella, pueden revelarlos. Pero de cualquier manera trascendió por fuentes tribunalicias que le fueron imputados los delitos de violencia privada e instigación, en apariencia por un conflicto vecinal que arrancó en 2013, pero que la acusada ha denunciado como un nuevo episodio de un conflicto familiar con ramificaciones políticas que se inició mucho antes, en 2002, y que tuvo su punto de quiebre en 2007.