Envíanos
un dato

La discriminación por VIH gana la batalla en los cuarteles

En el orden cerrado de la Fuerza Armada Nacional venezolana, la misma que se denomina humanista, revolucionaria y socialista, no hay espacio amplio ni estrecho para los uniformados que portan el virus de inmunodeficiencia humana (VIH). Las sanciones son precisas y su aplicación está plagada de prejuicios, marcadas por la homofobia y la desinformación. A pesar de los avances jurídicos en varios países de América Latina, el manejo del virus sigue siendo un reto después de 37 años y al menos 1200 uniformados venezolanos afectados prefieren el secreto antes que poner en riesgo su profesión

7/29/2018 12:00:00 AM

Comparte en las redes

En el mundo castrense hay dos respuestas ineludibles en un orden inquebrantable: la primera es “ordene”, la siguiente es “entendido”. Luis lo sabía como estudiante del Instituto Universitario de Tecnología “Coronel Leonardo Infante”, ubicado en Punta de Mata, estado Monagas, al oriente de Venezuela. Allí había ingresado para formarse académicamente como Guardia Nacional, algo que quería hacer “desde que tengo uso de razón” y donde llegó sorteando las carencias económicas familiares.

Para ingresar a la academia debía hacerse un examen de sangre para descartar enfermedades y afecciones, era obligatorio, pero como no tenía dinero para costearlos decidió donar sangre para obtener gratis ese informe serológico que descarta, entre otras cosas, la presencia de hepatitis B y C, sífilis, Mal de Chagas, el virus Htlv I y II y el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) en el organismo. Logrado el requisito, no hubo impedimento físico ni de salud que frenara su entrada a la escuela castrense.

Una de esas ocasiones en las que Luis cumplió con el respectivo “ordene”, ocurrió días antes de la graduación del curso que había tomado para abrirse un camino como guardia nacional. “Preséntese vestido de gala en la oficina del general”, le dijeron. Y él, como siempre, asintió con un “entendido”. Lo que ocurrió en esa oficina lo marcó.