Envíanos
un dato

El monopolio oficial del cacao venezolano comienza en Miranda

A los productores se les paga un precio irrisorio por “el mejor cacao del mundo” y se vende al exterior en divisas a precio internacional. El negocio, aunque todavía no exhibe números de envergadura, es redondo para el que logre establecer el control de las cosechas, su transporte y comercialización, una labor a la que se abocó el nuevo gobernador del estado Miranda apenas asumió el cargo y que pretende establecerse en otros estados productores como Aragua, Sucre y Zulia.

22/07/2018 22:42:20

Comparte en las redes

En la campaña como candidato en las elecciones regionales de octubre de 2017 mencionó escasamente al sector agrícola como parte de su plan de gobierno. Sin embargo, en apenas ocho meses como gobernador del estado Miranda, Héctor Rodríguez –de la mano del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV- armó un circuito para captar y negociar el preciado cacao barloventeño independiente del resto de las instituciones del Estado.

La estructura la conforman la Corporación Mirandina de Cacao, la Sociedad Exportadora de Miranda, la Corporación de Producción Mirandina y la Corporación de Desarrollo Agrícola de Miranda, además de la Corporación para el Desarrollo de la Cuenca del Río Tuy Francisco de Miranda (Corpomiranda), de la que Rodríguez es también presidente. Un entramado burocrático que maneja un principio simple: regular el precio del cacao en bolívares, equivalente a unos cuantos centavos de dólar que se paga al productor, concentrar la producción y exportarla a precio internacional en divisas.

“Está el cobro ilegal en las alcabalas de la Guardia Nacional, está esa institucionalidad difusa de comprar el cacao de manera compulsiva y, ahora, se están creando esas empresas paraestatales. Los productores son los grandes perdedores de esta situación”, es el panorama que dibuja Gómez de lo que ocurre con el cacao.

Estas denuncias fueron ampliamente extendidas ante la Gobernación de Miranda, el Ministerio de Agricultura Productiva y Tierras, el Fondo Socialista del Cacao, la comisión de Ciencia y Tecnología, así como la de Finanzas y Desarrollo Económico de la Asamblea Nacional. En la audiencia ante los diputados estuvieron María Fernanda Di Giacobbe, fundadora de Cacao de Origen y Morella Briceño, representando al movimiento Bean to Bear de Venezuela; Francisco Betancourt, jefe de la Unidad Agrícola de Chocolates El Rey; Milagros Valera, diputada del Consejo Legislativo del estado Miranda; Vicente Petit, de Asoprocave, entre otros.

Ante semejante panorama los cacaoteros admiten la posibilidad de migrar a otro rubro. Algunos, han optado por la fabricación de chocolate artesanal y derivados, aunque denuncian que también tienen problemas. Las gandolas con azúcar son retenidas en alcabalas y aparecen con sobreprecio marcado por la Corporación de Desarrollo Agrícola de Miranda, otra de las estructuras de control de la producción.

A unos cuantos pasos del gobernador en uno de los hangares del puerto de La Guaira, Martin asoma que ha conversado con clientes en Portugal y algunos chinos, sin concretar la venta. Al ser abordado por los periodistas no revela el monto total, pero resulta curioso que se detenga a señalar que “el cacao se paga con primas y descuentos, y este es cacao corriente”, lo que se conoce como F2. Los mercados internacionales suelen tasarlo por debajo de su precio.

“Venezuela, desde mi punto de vista, no debería exportar cacao corriente porque no se justifica que tengamos las joyas de la corona en este país y saquemos cacao corriente. Es decir, cacao que no son trabajados adecuadamente y salen a competir con los cacaos africanos, que no tiene sentido en ninguna parte del mundo”, apunta Leudys González, presidenta de la Fundación Nuestra Tierra.