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México no quiere saber nada de la “mala leche” de los CLAP

Las autoridades mexicanas culpan a las venezolanas por no verificar la calidad de los productos que llegan en los combos para los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP). Aunque las empresas aportaron información falsa en los empaques, se lavan las manos con tecnicismos burocráticos y siguen otorgando permisos de exportación. En Venezuela es algo de lo que ningún funcionario quiere hablar: durante meses el Gobierno de Nicolás Maduro compró y distribuyó entre los más pobres distintas marcas de leche en polvo de la peor calidad.

En México se lavan las manos. Aunque organismos de ese país autorizaron a varias empresas exportar la leche que consumen los venezolanos a través de los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), el programa ideado por Nicolás Maduro para vender alimentos subsidiados entre los más pobres, las autoridades mexicanas se desentienden al ser consultadas sobre la mala calidad del producto y culpan a Venezuela por no exigir los análisis de la mercancía.

Cuando el plan de Maduro tomaba vuelvo y para muchos venezolanos se convertía en la única alternativa para adquirir alimentos básicos en una economía hiperinflacionaria y de escasez, a la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), órgano contralor y protector del consumidor en México, llegó una lluvia de solicitudes de permisos para enviar a suelo venezolano leche en polvo y otros de los once productos incluidos en la caja de los CLAP.