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Los deseos de Chávez por entrar a Mercosur fueron órdenes para Odebrecht  

Ni el comandante revolucionario de Venezuela, ni el carismático presidente Lula de Brasil: fue la plana mayor ejecutiva de la empresa constructora la que se constituyó en el Gran Elector a la hora en la que el Senado brasileño debió votar la incorporación de Caracas al bloque comercial. Según revelan las transcripciones del caso Lava Jato, el propio Marcelo Odebrecht comandó la campaña de cabildeo con la que se buscó romper el atasco de tres años que bloqueaba la entrada del régimen chavista al club. La operación incluyó el reclutamiento de tres senadores clave del Partido de los Trabajadores como aliados  

07 April 2018

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No solo fueron sobornos. En el apogeo de su expansión internacional –que coincidió con la oleada de gobiernos progresistas de comienzos del s. XXI en la región–, Odebrecht llegó a tirar de los hilos del equilibrio político de América Latina. Y ni tan solo era la empresa: el propio Marcelo Odebrecht, el llamado Príncipe del Brasil, se ocupó personalmente de que, por ejemplo, la Venezuela de Hugo Chávez, luego de desertar de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), a cuya fundación había contribuido 40 años antes, fuera aceptada con fórceps en el Mercado Común del Sur, Mercosur.

Fue un proceso que llevó ocho meses con reuniones de lobby que se convocaban desde las altas esferas del ya célebre gigante de la construcción brasileña. Tan altas como Marcelo Odebrecht. Ya en marzo de 2009, el Presidente Ejecutivo de la corporación y cúspide de la familia reunió a su plana mayor para planear una acción que garantizara la entrada de Venezuela a la cancha natural de la economía brasileña, una movida de carácter geopolítico que contaba con serias resistencias en los parlamentos de Brasil y Paraguay.

La sorpresa de Ledezma

En el ajedrez político que Odebrecht jugó fueron decisivos –según un reporte que en Odebrecht presentó su ejecutivo, João Carlos Mariz Nogueira– los senadores del Partido de los Trabajadores (PT), Aloizio Mercadante, Tião Viana y Antonio Palocci, cuyos nombres posteriormente salieron implicados en la trama de Lava Jato como piezas de la constructora que recibieron dinero a cambio de favores políticos.