Envíanos
un dato

El mecenas que escapó de la quiebra de su casa de bolsa

Santiago Fernández Castro, expresidente de U-21, que se originó con dinero de los universitarios jubilados, es ahora una figura relevante en Panamá. Forma parte de las personas que aportan capital para el desarrollo del Biomuseo y posee una firma de asesoría financiera en la exclusiva zona de Punta Paitilla, adquirido gracias a un trámite organizado por el ya célebre bufete Mossack Fonseca. Las turbulencias políticas de Venezuela y los ecos de la minicrisis bancaria de 2009 son un recuerdo lejano en su vida.

15 May 2016

Comparte en las redes

U-21 parece el nombre de un cohete desarrollado por la Alemania de Hitler para destruir a Londres. Aquí en Venezuela fue una casa de bolsa, cuyo estallido, en 2008, provocó una gran destrucción en el mercado de capitales. La historia de U-21 tiene como telón de fondo la crisis bancaria de ese año y la elipsis del mercado de valores venezolano, cuya caída llegó a casi cero.

Acostumbrado a jugar en dos tableros, el fallecido presidente Hugo Chávez impulsaba por un lado el socialismo con el estado comunal como mascarón de proa, y por el otro abría el grifo del mercado de valores para tranquilizar a los agentes económicos, enviaba el mensaje de que aquí se pueden hacer negocios, a la vez que creaba las condiciones para que capitales asociados al chavismo prosperaran bajo el amparo del economista Tobías Nóbrega, a la sazón ministro de Finanzas, una persona “que hablaba nuestro lenguaje”, dijo un corredor de bolsa que aún se mantiene a flote. Chávez quería evitar una situación similar a la que produjo el golpe de Estado del 11 de abril de 2002, cuando la oposición logró desalojarlo del poder durante 48 horas y él mismo y sus principales allegados se vieron con una mano adelante y otra atrás, pobres de solemnidad como si nunca hubiesen conocido las mieles del poder.

El disparo de salida de la carrera no sería una sola frase, al estilo “es bueno ser rico”, como dijo en su oportunidad el líder chino Deng Xiaping. No. Chávez pensó en una puesta en escena distinta, un acto de justicia social. Y para ello convocó a los gremios universitarios a un acto en el palacio de Miraflores donde el gobierno se comprometió a cancelar la deuda causada por las pensiones y jubilaciones del sector universitario. En ese mismo acto se anunció que uno de los proyectos vinculados al desarrollo de la Faja del Orinoco, iba a tributar a ese fondo para proveer los recursos. No resultó así, porque la “siembra petrolera” terminó en un fiasco. Se decidió la emisión de vebonos (papeles de la deuda pública), dándole continuidad a una experiencia iniciada durante el segundo gobierno de Rafael Caldera (1994-1999).