Envíanos
un dato

La desaparición forzada que no pudo borrar el precipicio

Cuatro jóvenes desaparecieron en el estado venezolano de Mérida luego de ser arrestados por agentes del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro de la Guardia Nacional Bolivariana en julio de 2015. Dos años y medio después de este episodio ni las autoridades han dado explicación sobre su paradero y sus familias no han podido hallarlos, constituyendo así el caso más claro de desaparición forzada en Venezuela y que podría engrosar el expediente de la “revolución bolivariana” ante la Corte Internacional de La Haya.  

24 February 2018

Comparte en las redes

Josefa Contreras, madre de Cenis Michel Carrero, en ocasiones ha pensado en buscar a su hijo debajo de las rocas. No es una metáfora, sino una idea literal. Hace tres años que él, un robusto agricultor, desapareció junto a otros jóvenes: Jonathan Sheitherman Mora Zambrano, John Tarwy Aguilar Barrasa y Alexis José Vivas Guillen. Todos estaban juntos en un automóvil modelo Spark cuando fueron detenidos por ocho agentes, según testigos, del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro (CONAS) de la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela el 7 de julio de 2015, en la ciudad de El Vigía del estado de Mérida, en los Andes venezolanos.  

“¡A donde me decían que había un muerto, yo iba! No hay sitio adonde no haya ido. Hasta he querido llegar a Las Rocas, pero es muy profundo y nadie me acompañaría. Quisiera revolver entre las piedras, tal vez él esté ahí”, afirma la mujer. Las Rocas, en la vía a la montañosa localidad de Zea de Mérida, es conocida como una zona de descarga de cadáveres. Es un sitio solitario, a veces cubierto por una delicada neblina, un hondo precipicio. Hasta ahí no han alcanzado a buscar a los cuatro desaparecidos. Las oficinas del CONAS, del CICPC (Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas), de la Policía Nacional, de la Guardia Nacional Bolivariana, de la Fiscalía de Mérida y de la Fiscalía de Caracas, de la Defensoría del Pueblo y de varias Organizaciones No Gubernamentales (ONG) sí han sido visitadas por los familiares de los jóvenes en búsqueda de algún rastro.