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De aquellos polvos vienen estas leches

En México hay una larga tradición de trampas en el suministro de productos lácteos empacados para programas sociales. Así que no debe extrañar que en ese país la corrupción venezolana haya conseguido la fórmula perfecta para hacer pasar en las llamadas Cajas CLAP un engrudo adquirido a precio de remate por leche de vaca en polvo. Por una misteriosa razón, empresas fantasmales o apenas conocidas son las que acaparan las órdenes de compra expedidas desde Venezuela.

19/02/2018 21:01:18

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La comprobación de que la leche en polvo incluida en las llamadas “cajas CLAP” es fraudulenta abre interrogantes en torno a los proveedores e intermediarios seleccionados por las autoridades venezolanas, y acerca de los controles que estas pudieron aplicar sobre el producto que se importa.  Pero ese escrutinio no debe perder de vista el origen de la mercancía: México. Ese país registra una tradición funesta de productos lácteos de pobre calidad destinada a sus programas sociales. Información falsa en el etiquetado y bajo aporte en nutrientes, forman parte de un patrón verificable tanto en el programa de los CLAP del Gobierno de Nicolás Maduro como en iniciativas sucesivas del Estado mexicano.

Desde tan temprano como 2004, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), una de las instancias federales que en México se ocupan del derecho de los consumidores, vienen avisando de que algunas marcas de leche presentan problemas en la información comercial o que llevan leyendas que inducen al error o engaño. En 2006, a través de la Secretaría de Economía, Profeco revelaba que 400 marcas de productos lácteos engañaban a los consumidores ofreciendo bebidas de soya o de arroz como leche. Ya en 2008, el organismo impuso multas cuantiosas a más de un centenar de marcas y ordenó la inmovilización de cuatro millones de productos.