Envíanos
un dato

Venezuela, La Meca de las pesadillas

Cinco musulmanes trinitarios vivieron una pesadilla en el destino más chévere del mundo. Cuando viajaron a Caracas a tramitar el visado necesario para peregrinar hacia La Meca fueron detenidos por la policía política bajo cargos de terrorismo. Pasaron dos años, seis meses y 25 días en los calabozos del Sebin. Transcurrido ese tiempo, y para no reconocer el error de imputar a cinco inocentes, la jueza dictó una pena equivalente al tiempo que llevaban encerrados. La solución no devuelve el tiempo perdido a cinco extranjeros que vivieron la tragedia de lidiar con el perverso e inoperante aparato judicial creado por el chavismo

12/24/2017 12:05:48 AM

Comparte en las redes

Al escuchar la historia de los cinco trinitarios que estuvieron en una prisión venezolana por más de dos años es inevitable pensar que se trata de una película o de un caso propio del documental-docudrama británico “Preso en el extranjero”. Hay otra referencia un poco más lejana, pero que quizás venga al caso. A finales de los años setenta, cuando Venezuela era el destino añorado por los latinoamericanos víctimas de las dictaduras militares y del caos económico de sus países, el Ministerio de Turismo de la época impuso el lema “Venezuela, un país para querer”. Cuando el 25 de noviembre de 2016 los trinitarios salieron hacia su país, después de dos años de incertidumbre en la sede principal de la policía política del régimen de Nicolás Maduro, no podrían suscribir ese lema. El gobierno de Nicolás Maduro se encargó de recordárselo durante el tiempo que pasaron en prisión.

A principios de 2014, llegaron al país para tramitar el visado que los llevaría a una peregrinación en La Meca. Dominic Pitilal, Andre Battersby, Charles Wade, Asim Luqman y Leslie Deslie estaban hospedados, junto con sus familiares, en el hotel Plaza Palace ubicado en Sabana Grande, un área comercial de Caracas, en pleno auge de las protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro en marzo de 2014. Funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) y el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) allanaron sus habitaciones en respuesta a unas denuncias anónimas donde se advertía que un grupo de extranjeros vivían ilegalmente en el país; según se describe en el expediente judicial.