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Los presos políticos que todos olvidamos

Sus rostros no han aparecido en ninguna manifestación pública retratados en alguna pancarta, ni en folletos, ni en las redes sociales. Sus nombres quedaron sentenciados por alguna persona con “autoridad revolucionaria” que los implicó en un hecho sin pruebas concluyentes, incluso con suposiciones que lograron ser desmontadas, pero que valieron poco o nada para revertir lo que se buscaba: criminalizar la protesta, atemorizar a los manifestantes, dejar tras las rejas a alguien. En ellos no encaja el discurso oficial que se empeña en asegurar que en Venezuela solamente hay políticos presos. Se trata de venezolanos de a pie que han terminado como presos políticos; particularmente como presos políticos olvidados.

21 December 2017

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Lo identificaron como “alias El Zeta”, cabecilla de la “célula terrorista KMKZ”, supuesto militante de uno de los partidos más importantes de la oposición venezolana (Primero Justicia) y uno de los principales atacantes de la base aérea Francisco de Miranda, ubicada en Caracas, en una de las jornadas de protestas contra el régimen de Nicolás Maduro entre abril y julio de 2017. “Tiene atracción hacia los explosivos. Utilizaba artificios pirotécnicos para atacar a los funcionarios de los cuerpos de seguridad y de las fuerzas armadas. Al momento de su captura se le incautaron 5 niples, 20 cohetones y medio kilo de pólvora”, decía la ficha policial.

Todo quedó resumido en una presentación de 45 segundos, tan poderosa como su presentador, emitida en el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), en el programa “Con el mazo dando”, que conduce el número dos del chavismo, Diosdado Cabello Rondón. Alexander Sierra, nombre del joven etiquetado, quedó sentenciado por esa transmisión, a pesar de las irregularidades que, según sus abogados, envolvían el caso.