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El gusto de Pdvsa por las empresas offshore

Fuera de cuestionamientos éticos la lógica de un ente privado al abrir una empresa offshore parece elemental, declarar sus ganancias en un territorio en los que pueda pagar menos impuestos de lo que debería en su lugar de origen. Pero al tratarse de una empresa estatal de la talla de Petróleos de Venezuela, que no está obligada a pagar impuestos –y por lo tanto, no necesita evadirlos– cuesta entender por qué dentro de su esquema de negocios se detectan contrataciones con empresas establecidas en paraísos fiscales y hasta la creación de filiales propias en estos lugares. ¿Qué gana con esto el tesoro público venezolano?

10 December 2017

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Disponible también en:

Paradise Papers

“Manejar y operar solo o en conjunto con otras corporaciones, personas o firmas todo tipo de instalación, refinería, terminal, oleoducto, puerto, embarcadero o muelle para el transporte, manejo, procesamiento, refinamiento y almacenamiento de petróleo, gas, carbón, aceites y combustibles de todo tipo, lubricantes e hidrocarburos de cualquier clase y todo tipo de productos o derivados y líquidos en general”.

Como la metáfora de ese jugador que es cuarto bate, cátcher y novio de la madrina del equipo, el párrafo anterior es apenas el primero de ocho objetivos que se abroga la compañía Pdvsa Marketing Internacional (Aruba) A.V.V., establecida en esa isla caribeña con un capital de 30.000 dólares, un monto más que modesto para las pretensiones de también emitir y comprar bonos, participar en la liquidación de compañías o participar en “todo tipo de contratos con propósito legal”. Así lo señala el documento constitutivo de la empresa, uno de los 13,4 millones de documentos obtenidos en una filtración del bufete Appleby por el diario alemán Süddeutsche Zeitung y compartidos por el Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación, mejor conocida como Paradise Papers.