Envíanos
un dato

Los Ruices impone su ley

La muerte por quemaduras de un cocinero, que fue confundido con un atracador y luego molido a palos, ha trocado la civilizada imagen que ofrecía la urbanización del este de Caracas, uno de los sectores históricos de la clase media venezolana. Constituidos en brigadas de seguridad, los vecinos han diseñado un sistema que permite reaccionar rápidamente cuando ocurre un asalto o una sospecha de delito con la anuencia de las autoridades municipales. El mensaje parece claro: en todos los estratos sociales la autogestión y sus peligros se imponen sobre un Estado enclenque

03/07/2016 16:09:52

Comparte en las redes

Antonio** no mide más de un metro setenta de estatura pero levanta pesas y practica Kickboxing. Se inició en este deporte de combate asiático con algunos vecinos, quienes, después de meses de práctica, podían replicar sin problemas a Bruce Lee y Chuck Norris en la escena final de El Regreso del Dragón. Va vestido casual: franela negra, mono deportivo, zapatos de goma, carga un pequeño bolso tipo koala de lado y una gorra que lo protege del sol del mediodía. Caminar con Antonio por las calles de la zona donde vive es como estar junto a un político carismático. No anda más de una cuadra sin que lo saluden al menos cuatro personas. Tampoco duda en mirar fijamente y soltar un “¿Qué? ¿Qué pasa? Mosca, pues” cuando advierte a un extraño que escruta a la mujer que lo acompaña.

Desde hace nueve años Antonio vive en uno de los 47 edificios ubicados entre las cuatro calles del norte de la urbanización caraqueña de Los Ruices, un sector histórico de la clase media venezolana. Mientras me enseña la zona va explicando cómo se organizan para dividir las colas en los supermercados -una para los vecinos y otra para los bachaqueros- y cómo el aumento del número de robos en la zona sin la presencia de autoridades provocó que la comunidad espontáneamente se empezara a organizar. Antonio no recuerda bien cuál fue el primer intento de linchamiento en el que participó, tampoco cuántos han sido. Lo que sí recuerda es la primera víctima fatal.