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El más sospechoso contratista de Pdvsa se vincula al ex alcalde de Bogotá

La empresa de servicios petroleros Trenaco, registrada en Colombia y Suiza, apareció de la nada en 2015 para alzarse con el más apetecido proyecto de la petrolera estatal venezolana, por 4.500 millones de dólares. Cuando el contrato se cayó, sin embargo, Trenaco desapareció casi como vino. Aunque se desconoce cómo pudo una compañía inexperta y desconocida conquistar una asignación tan colosal como especializada, se supone que estaba bien relacionada. Algunas de esas relaciones se dejan entrever en los llamados Panama Papers.

7/31/2016 3:46:41 PM

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Aunque mencionada desde hace tiempo con sigilo en los corrillos del periodismo especializado, Trenaco, una empresa colombiana de servicios del sector petrolero, fue una desconocida total para el público de Venezuela hasta la semana que acaba de terminar, cuando un reportaje de investigación de la agencia Reuters la puso bajo los reflectores.

La pieza, firmada por los reporteros Alexandra Ulmer y Girish Gupta, sigue la estela visible de un presumible tráfico de influencias, por el que la petrolera estatal venezolana Pdvsa pudo haber otorgado en agosto de 2015 un contrato por 4.500 millones de dólares para la activación de 600 pozos en campos de la Faja Petrolífera del Orinoco a una empresa bisoña, opaca pero, en apariencia, bien relacionada, la colombiana Trenaco.

Algunas petroleras internacionales y las grandes firmas de ingeniería pusieron el grito en el cielo al conocer el resultado de la licitación. Para ellas representaba un riesgo asociarse en un proyecto de alta tecnología con una contraparte de la que no tenían referencias. Fuera por estas quejas u otro tipo de presiones, a comienzos de 2016 el contrato se deshizo y Trenaco, tal como había aparecido de la nada, se desvaneció en la nada y cesó sus operaciones.

Parecía casi como que Trenaco había sido creada para capturar ese proyecto. En medio de la aguda crisis socioeconómica venezolana, con una industria petrolera cada vez más comprometida por sus deudas y caída en sus capacidades productivas, este tenía todo el aspecto de ser el último contrato jugoso que Pdvsa asignaría en mucho tiempo. Si ya llamaba la atención que el negocio fuera adjudicado a un recién llegado, las curiosidades serían azuzadas todavía más por los trascendidos que dejaron saber los nombres de quienes estarían detrás de la sorprendente empresa: Álvaro Pulido Vargas y Alex Saab.