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El oscuro papel de las cabezas del Complejo Editorial Maneiro

“Cabezas” (por Hugo, su director) y “Coronado” (por Luis, mano derecha del anterior) son dos apellidos de evocación cefálica que se revelan claves en una trama de negociados tejida alrededor de la empresa que el Estado venezolano creó en 2013 para centralizar los suministros de papel imprenta importado a medios y editoriales. La privatización tras bambalinas de su razón de ser se consuma a través de redes de parientes en funciones ejecutiva, manipulación de las tasas cambiarias, vínculos con intermediarios privilegiados, y otras maniobras que permiten comprobar que el papel aguanta todo.

04/09/2016 15:19:03

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El Complejo Editorial Alfredo Maneiro (Ceam) nació hace poco más de tres años. Enclavada en Los Flores de Catia, en el oeste de Caracas, en su sede se decide –mediante la asignación de provisiones de papel imprenta– la suerte que corren desde periódicos longevos a nuevas empresas editoriales. “Comenzó como un sueño del comandante Hugo Chávez”, relata una voz en off de un video institucional de la empresa.

Si acaso fue un sueño presidencial, cristalizaría con cierto retraso. Porque el decreto que dio origen al nuevo ente se expidió cuando ya habían pasado dos meses del deceso de Chávez y cuando Nicolás Maduro escasamente completaba su primer mes como mandatario.

La partida de nacimiento del Ceam está en la Gaceta Oficial número 40.168 del 16 de mayo de 2013. Entonces quedó adscrito al Ministerio de Comunicación e Información (Minci) y alineado a la superestructura del Sistema Nacional Bolivariano de Información y Comunicación (Sibci), a cargo de la “producción, distribución y comercialización de diversos productos impresos, destinados a la información, divulgación, propaganda y publicidad, tales como: periódicos, libros, revistas, folletos, afiches y afiches desplegables, tanto para el consumo nacional como para la exportación”.