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El racionamiento digital fue importado desde Taiwán

Fue en el Zulia donde el gobierno venezolano estrenó el sistema biométrico de regulación de compra de alimentos. Se trataba entonces de una opción voluntaria, pero el experimento ha mostrado una suerte de evolución de la libreta de racionamiento. Hoy está prácticamente en todos los mercados, se pide la huella dactilar para comprar hasta un chocolate y se ejerce a discreción de una cadena de cajeros, comerciantes y funcionarios.

10/31/2015 1:17:04 PM

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Las máquinas captahuellas aparecieron un buen día en los supermercados de Caracas de la mano de una empresa llamada HiSoft, pero sus directivos respondían a los nombres de un viejo conocido: Smartmatic, la misma firma que se estrenó en las llamadas megaelecciones y cuya marca es sinónimo precisamente de captahuellas en Venezuela, desde que fueron los encargados de presentarlas e instalarlas como parte del sistema electoral.

Hasta de Taiwán importaron máquinas captahuellas para regular el consumo de los venezolanos. “Una bendición contra el fraude”, dijo Nicolás Maduro el 22 de agosto de 2014 la primera vez que habló de un sistema biométrico para adquirir los productos regulados que tanto escasean en Venezuela. El mandatario auguraba que sería un sistema perfecto. “No busca racionar las compras, sino liberar la actividad comercial de los contrabandistas”.