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Max Arveláiz, el diplomático de Hollywood

Hay hombres del chavismo que trepan con agilidad en los negocios. Este es el perfil de Maximilien Sánchez Arveláiz, un franco-venezolano adoptado por la Revolución Bolivariana, que después de desempeñarse en cargos del gobierno de Venezuela ha debutado en el mundo cinematográfico como productor ejecutivo de la millonaria película Snowden.

4/9/2017 11:44:34 PM

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Maximilien Sánchez Arveláiz no está sentado en la primera fila. Mientras el presidente Nicolás Maduro anuncia el cese de sus funciones como encargado de negocios en Washington, una cámara de televisión encuentra al diplomático mezclado entre jerarcas chavistas. Apenas es enfocado durante tres segundos: anteojos al estilo hípster, traje grisáceo, cuarentón, inexpresivo. Es 9 de marzo de 2016 y él, un francés adoptado por la autodenominada Revolución Bolivariana, hasta ese día había esperado –y durante 18 meses– por el beneplácito del Gobierno de Estados Unidos para ser embajador de Venezuela. Pocas veces había tenido un papel relevante en el tablero político.

Siete meses más tarde y en Roma, Sánchez ha atraído nuevamente a las cámaras. Esta vez se ha tratado de una aparición menos tímida. Acompañado del director de cine, Oliver Stone, y el productor argentino, Fernando Sulichín (famoso por supuestamente acompañar al actor Sean Penn y Kate del Castillo en una visita clandestina al narcotraficante El Chapo Guzmán), el exdiplomático ha acudido al Film Festival para presentar una película que discretamente había financiado: Snowden.