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El sicariato que se encargó en Miami y se financió con dólares preferenciales

El asesinato en Caracas de dos jóvenes empresarios en mayo reciente trascendió las secciones de crónica policial y consiguió eco internacional porque una de las víctimas era familiar de una ‘celebrity’, Carolina Herrera, la diseñadora venezolana de mayor proyección global. Pero la trama del caso, también internacional, terminó por poner de relieve los violentos entretelones de la disputa por el control del furtivo negocio cambiario que opera entre Florida y Venezuela.

01/07/2017 0:37:14

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El 11 de mayo a las cinco de la tarde, casi al mismo tiempo en que las familias de Fabrizio Alberto Mendoza Isea y Reinaldo José Herrera Sánchez informaban a la policía del aparente secuestro de los empresarios ocurrido en La Boyera -un suburbio de clase acomodada en el municipio El Hatillo, sobre las colinas del sureste de Caracas-, en el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) recibían el reporte del hallazgo de dos cadáveres en el sector El Topo, en la vieja carretera que comunica la capital venezolana con La Guaira, el puerto que la sirve. Eran los cuerpos de dos personas de sexo masculino, maniatados dentro de una camioneta Toyota Hilux blindada. Ambos presentaban disparos en la cabeza.

Al apenas recibir la denuncia del supuesto plagio y conocer, casi en simultáneo, el reporte del doble homicidio, los funcionarios de la División Antiextorsión y Secuestros del CICPC comprendieron que, en realidad, no estaban frente a una investigación por secuestro. Comenzaron a trabajar otras hipótesis y en un mes lograron esclarecer lo que fue un crimen por encargo.