Envíanos
un dato

El hombre tendrá que morder al perro

Hasta partidas de caza con helicópteros se han tenido que organizar en Tierra del Fuego para controlar la nueva amenaza que anda en cuatro patas. Pero las jaurías de perros, que ya conquistaron el campo, ahora asedian los centros urbanos del extremo sur de Argentina, desde donde, con frecuencia, se escaparon inicialmente. Mientras ya se reportan ataques contra personas en la ciudad Ushuaia, surgen diversas propuestas para enfrentar el problema.

7/25/2017 4:59:42 PM

Comparte en las redes

Disponible también en:

Este reportaje se encuentra disponible también en:

Segunda entrega | En la cuadra donde está ubicada la perrera de Río Grande, la ciudad más poblada del lado argentino de Tierra del Fuego, contamos por lo menos cuatro perros callejeros. Entre ladridos, son ellos los que nos escoltan hasta la entrada del lugar, pero por las dudas se quedan afuera: adentro los castrarían y les pondrían un chip. Mientras esperamos para entrevistar al jefe de veterinarios del gobierno municipal, dos hombres que se ocupan de atender unas pocas y apretadas jaulas para encerrar a los canes que han mordido personas reconocen que su trabajo es a todas luces insuficiente: si adentro castran cien, afuera nacen mil perros.

El jefe es el veterinario Luis Ruiz, que nos recibe luego de una intervención quirúrgica a una pequeña caniche que ya no podrá tener crías. La perrita sigue adormecida por la anestesia y el funcionario se corre el barbijo para reconocer que se encuentran “desbordados” y que la aparición de perros salvajes en el fin del mundo no tendrá solución hasta tanto no se modifiquen algunas conductas. “Hay que trabajar mucho más con los perros –sentencia Ruiz--. Pero hay que trabajar mucho más todavía con el ser humano”. A la perrera la gente lleva apenas una fracción insignificante de los perros que pululan por las calles de la ciudad y que a veces migran hacia el campo. Los que no vuelven a sus hogares y se afincan en los bosques son los “asilvestrados”. La falta de controles y cuidados adecuados en la ciudad finalmente impacta en todo el entorno.