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La hija de Mónica Spear sigue su vida un año después

Maya Berry Spear pasó su primera Navidad sin sus padres. Lejos, en una diáspora voluntaria, su familia la acomoda en el centro de La Florida. A los seis años tiene, en apariencia, todo lo que un niño quiere: Disneylandia a la vuelta de la esquina, una sala de juegos justo al lado de su cuarto y seis primitos a su alrededor.

1/3/2015 11:21:04 AM

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Esta no fue una Navidad normal en casa de los Spear. San Nicolás complació a Maya Berry –la hija huérfana de Mónica Spear– con juegos de Lego Friends y Frozen Lego, unos vestidos para Barbie, una muñeca Monster Hight y otra de My Little Pony. No faltaron regalos. El barbudo de traje rojo, sin embargo, no le concedió el deseo que más había venido repitiendo: ver a sus padres.

La niña tiene plena consciencia de que Thomas y Mónica ya no están, pero sus familiares cuentan que igual no dejó de decir que quería ver a sus padres, quienes en dos días cumplirán un año de haber sido asesinados en un paraje solitario de una autopista que comunica Puerto Cabello, el principal puerto de Venezuela, con la ciudad industrial de Valencia. Sin saberlo, sus verdugos convirtieron a esa Miss Venezuela en el símbolo fiel de la cultura nacional: belleza y sangre.