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En Mérida se apresó a un caballero alemán con prontuario propio

Tenía un nombre típico de colombiano y pasaba en la ciudad andina por un compañero revolucionario, impresor y propietario de una pequeña fábrica de abono orgánico que esperaba financiamiento del Gobierno chavista. Pero resultó ser Bernhard Heidbreder, un sujeto al que la justicia alemana solicita como autor de atentados explosivos en los años 90. Ahora espera en Caracas su posible extradición.

01/11/2014 9:59:40

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Se pronuncia Jáit-breder y se llama John Jairo Londoño Smith. O, al menos, era el nombre que aparecía en la identificación falsa que utilizó Bernhard Heidbreder desde que llegó a Venezuela en 2002. Tiene 54 años y hoy está detenido en la sede de la Brigada de Acciones Especiales del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC). Desde 2003 está en la lista de los más buscados de la Policía Criminal Federal (BKA, por sus siglas en alemán) por haber provocado un incendio en un establecimiento del Ejército de su país y por haber planificado la voladura de una cárcel para inmigrantes. Lo vincularon con un grupo llamado K.O.M.I.T.E.E. que, presuntamente, apoyaba a una red kurda que generaba violencia en Turquía y, además, tenía vínculos con un partido político de izquierda radicado en Berlín. Pero en Venezuela era un pacífico inmigrante colombiano con raíces europeas que abrazó los ideales del presidente Hugo Chávez y que fundó una pequeña fábrica de abono orgánico en Mérida (capital del estado del mismo nombre, suroccidente de Venezuela, en Los Andes) con la ayuda del programa de Empresas de Producción Social que, para colmo, nunca se activó porque el Gobierno no envió los recursos. En Los Andes criollos, el alemán acusado de terrorismo tenía una cédula regular venezolana.

Su situación genera hoy una diatriba ideológica entre los izquierdistas, anarquistas y funcionarios del Gobierno chavista que se debaten entre hacer honor a sus principios políticos o responder ante la solicitud de la potencia europea y entregar a Heidbreder al que, sorpresivamente, sus conocidos lo consideran un pacifista y defensor de los derechos humanos. Lo que es absolutamente certificable es que el alemán no tiene ningún otro delito conocido en el país más que utilizar la documentación falsa que obtuvo en Colombia. Su cédula venezolana quedaría descartada debido a la falsedad de su origen.