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La de Los Roques es apenas una pieza de este emporio

Los hermanos Bernardo y Tadeo Arosio Hobaica son los dueños de una de las ocho estructuras que se erigen en la cabecera de la pista de aterrizaje del Gran Roque. Pero el tándem no tiene obras solo allí. De hecho levanta inmuebles de lujo, incluyendo un hotel, en la deprimida capital venezolana y supera con facilidad las salvaguardas que protegen a los parques nacionales para desarrollar proyectos turísticos o residenciales. También amplía su abanico de personas jurídicas en países como República Dominicana, Estados Unidos y Barbados, y ello en medio de la crisis del sector de la construcción. Todo un prodigio.

02/12/2020

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La selecta vecindad de propietarios de las ocho construcciones que se levantan en el Gran Roque, isla principal del archipiélago y Parque Nacional Los Roques, tiene entre sus miembros a una dupla que combina dos elementos prácticamente extintos en la Venezuela que regenta la administración de Nicolás Maduro: la construcción y el lujo.

El Banco Central de Venezuela (BCV), normalmente reacio a dar información actualizada, reportó en mayo de 2019 que durante los últimos cinco años el sector de la construcción sufrió una caída de 95%, porcentaje con el que coincide la Cámara Inmobiliaria de Venezuela. La destrucción del aparato productivo del país que se llevó por el medio la producción de cemento y cabillas, la hiperinflación que licuó el valor del bolívar, la devaluación constante del precio de las viviendas con la consecuente paralización de la inversión privada en el sector fue la mezcla que implosionó a este sector que, sin embargo, ha visto florecer a una dupla que ha sabido sortear todos los escollos, la de los hermanos Bernardo y Tadeo Arosio Hobaica.

De 37 y 35 años respectivamente, administrador uno e ingeniero civil el otro, los Arosio Hobaica despuntan con una propuesta de construcción de inmuebles de alto estándar a través de su compañía ATB Constructores, fundada hace diez años y que exhibe un amplio portafolio de obras ejecutadas y también en desarrollo que incluye viviendas en los sectores más exclusivos de Caracas y varios proyectos turísticos. Específicamente en la capital venezolana, donde apartamentos de zonas acomodadas solían venderse en cientos de miles de dólares y ahora se transan en apenas decenas de miles, la empresa ha levantado el hotel de 154 habitaciones de nombre La Castellana 901, ubicado en la urbanización del mismo nombre y a la que todavía se considera una de las más elegantes de la ciudad.

También han levantado otros cuatro edificios de viviendas tipo loft, cuyo precio por metro cuadrado, según fuentes cercanas a la empresa, ronda entre los 1.500 y 3.000 dólares. Los apartamentos de los edificios bautizados como LOFT 901 y 902 y Residencias 903 y 904, ubicados en la urbanización Campo Alegre, una de las mejores del municipio caraqueño de Chacao, tienen entre 95 y 515 metros cuadrados. Sobre el éxito que supone poder levantar estas construcciones lujosas en un contexto tan desfavorable, una fuente cercana a la empresa asegura que se debe al trabajo en conjunto con “socios inversionistas” y que en los últimos años sí han sido golpeados por la crisis, pues entre 2019 y 2020 vendieron apenas dos apartamentos.

Francisco López Domínguez, presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, precisa que en los últimos 20 años los precios en el mercado inmobiliario de Venezuela han caído 75% y que el metro cuadrado en Caracas se cotiza, en promedio, en 500 dólares mientras que en zonas de clase media y media-alta, como las urbanizaciones caraqueñas de Altamira o Los Palos Grandes, se tasan en alrededor de 1.000 dólares. “Construir en Venezuela es una aventura por donde se vea”, afirma.

Entre joyas naturales

El lujo, ese otro factor esquivo para la mayoría de los venezolanos, es una oferta que los Arosio Hobaica despliegan no sólo en sus proyectos de vivienda sino también de turismo, sector al que buscan entrar con la construcción de una casa de descanso en San Isidro de Galipán, el pequeño poblado ubicado en la ladera norte del cerro el Ávila, del estado Vargas; y el proyecto turístico en el archipiélago de Los Roques, la dependencia federal que agrupa un conjunto de islas y cayos que constituyen el único parque marino del país.

En ambos casos, los escenarios elegidos para el levantamiento de las estructuras tocan directo el nervio de la controversia, pues Galipán y Los Roques se encuentran en áreas reguladas de parques nacionales, en las que la construcción suele estar o limitada o, incluso, prohibida. Sin embargo, esa es una interdicción que el gobierno de Nicolás Maduro desde hace un lustro se ha mostrado dispuesto a transgredir, a pesar de su publicitada doctrina "ecosocialista", para tratar de levantar ingresos en divisas a cambio de permisos de construcción y explotación en locaciones super exclusivas para turismo de lujo.

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La propiedad levantada por ATB Constructores en Galipán no es la única que se construye en el pueblo, en el corazón de El Ávila, violando la normativa ambiental del parque. Foto: atbconstructores.com.

En San Isidro de Galipán el proyecto es la Casa Aguamiel, una estructura de 4590 metros cuadrados que arropa a todo lujo seis habitaciones y dos suites con sauna y vapor. El pequeño poblado donde despunta la construcción está anclado en el corazón del Parque Nacional El Ávila, en la cordillera que domina a Caracas por el norte, que registra desde hace un par de años un auge de construcciones de proporciones que desafían lo establecido en el Plan de Ordenamiento del parque nacional.

En Los Roques, el proyecto que se construye junto con otras siete estructuras -de otros dueños- es una posada de una sola planta que mira directamente al mar. La fuente consultada confirmó que este proyecto, así como el resto de las estructuras, contaron con la venia y permisos otorgados por el Instituto Nacional de Parques.

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Portafolio multicolor

Nada más que en el año 2010, cuando fue constituida la compañía, ATB Constructores se hizo de seis importantes proyectos para desarrollar edificios de lujo en las urbanizaciones Loma Linda, Altamira y Campo Alegre, todas en sectores de clase alta del este de la capital venezolana; además de la supervisión de 192 apartamentos en el complejo habitacional Las Bonitas en la ciudad de Guatire, estado Miranda. Pronto llegó la expansión del tándem con una larga lista de compañías repartidas en Venezuela, Miami, Panamá, República Dominicana y Barbados.

El grupo empresarial ATB Constructores se define en su sitio web como “una compañía de inversión en el sector civil que abarca la totalidad de las necesidades de la cadena de valor”, pero también ha apostado por la diversificación de objetivos y negocios a través de filiales como ATB Constructores, responsable del desarrollo de proyectos privados residenciales, comerciales y hoteleros; ATB Consultores, que ofrece especialistas para proyectos de arquitectura, ingeniería y medio ambiente; ATB Materiales y Suministros, dedicado al sector de importación; ATB Metalmecánica, a cargo de la prestación de servicios de ingeniería y metalmecánica; y ATB Operaciones Hoteleras, que tiene entre sus objetivos “garantizar una operación de primera para hoteles y posadas de lujo, en los destinos más aspirados del territorio nacional”.

La incursión empresarial de los jóvenes Arosio inició en octubre del 2009 con la constitución de su primera compañía en Venezuela, Protección y Vigilancia Código Alpha, C.A. dedicada a la vigilancia y protección de propiedades. En mayo de 2010 los hermanos establecieron en Panamá ATB Holdings Inc., donde comparten directiva con su padre, Jhon Arosio Maal, un ingeniero civil con experiencia en el mundo de la construcción con trayectoria en la Constructora Sambil, donde estuvo al frente de proyectos como la Torre Empresarial Galipán, ubicada en el centro financiero de Caracas, El Rosal; y el centro comercial Sambil de Maracaibo, en el occidental estado Zulia.

La profesión y el know how del padre permite a los allegados a la empresa asegurar que se trata de un cónclave familiar con muchos años de experiencia. Sin embargo, la expansión del grupo es iniciativa de los hermanos, que en 2010, conformaron en Venezuela el Grupo Royal C.A., con el objetivo de ofrecer servicios de publicidad, pero en ocho meses se convirtió en la propietaria de la totalidad de las acciones de la ATB Constructores, la compañía que agrupa todos los proyectos de inversión inmobiliaria registrada en octubre de 2010 en Caracas.

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Ocho meses después de haber sido creado el Grupo Royal C.A la empresa pasó a controlar a ATB Constructores.

En enero de 2011 registraron su primera compañía en Estados Unidos, bajo el nombre de Mia 0011 Investments Corp, que se mantuvo activa hasta septiembre del 2016. Ese mismo año en Venezuela incursionaban en un sector muy diferente a sus aparentes intereses, el de la piscicultura, agricultura y ganadería, con Lagocorp, una compañía constituida en el estado Zulia y actualmente inactiva.

Entre 2009 y el 2012 los hermanos fundaron cinco sociedades en Barbados: Financial Engineering Advisors Corp, Financial Engineering Advisors 2 Corp, Hoteles El Mirador Limited, BDC Investment Inc y Gold Elephant Corporation. Esta última figura en el Registro Nacional de Contratistas (RNC) como cliente de ATB Constructores en la construcción del exclusivo complejo Residencias 902, un edificio de alto nivel de seis unidades de vivienda en un terreno de 7.000 metros cuadrados ubicado en Altamira, una zona tradicionalmente de alcurnia en el noreste de Caracas. A la junta directiva de Golf Elephant Corporation pertenece también el padre de los hermanos Arosio.

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Los negocios también se establecieron en República Dominicana, quizá el territorio más árido para el éxito de los hermanos Arosio, pues una fuente relacionada con la empresa aseguró que allí “no les fue muy bien”. Fue en esa isla, en marzo del 2012, donde Bernardo Andrés Arosio Hobaica, entonces con 27 años, constituyó Gold Bean, una empresa dedicada a la compra, venta, alquiler y administración de inmuebles.

Allí también ampliaron sus inversiones con la constitución de la sucursal ATB Constructores RD 1 y Arosio Constructing Group, ambas dedicadas al negocio inmobiliario, mediante la adquisición de inmuebles urbanos o rurales para su posterior urbanización y construcción. Entre 2018 y 2019, los hermanos continuaron su expansión con la conformación de tres compañías en Estados Unidos: Amb Enclave Investment Llc, The Enclave Lot 10 Llc y Tango Bravo Air Services Corp. Así como la constitución de World Fashion Group LTD, una sexta compañía establecida en Barbados.

A pesar de la red de empresas confeccionada entre Estados Unidos y el Caribe, los hermanos Arosio Hobaica siempre parecen regresar a Venezuela, no importa el tamaño de la crisis. Al fin y al cabo, sus proyectos más ambiciosos siguen avanzando en el país donde pertenecen a una élite que consigue lo que los demás no pueden, recursos y permisos. Para gestionar el éxito ampliaron su radio de acción al rubro de la administración, gerencia y asesoramiento en el área de finanzas; colocación de inversión y la comercialización. La firma que lleva por nombre comercial Consultora Alca, C.A. fue registrada en febrero del 2018 y funciona en las mismas oficinas de ATB Consultores, compañía que mantiene activas las construcciones en Caracas, Galipán y Los Roques.

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