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Se cosen y remiendan negocios en Punta Cana

Luis Manuel Valdivieso cambió su vida de abogado en Venezuela por una de farándula y jet set en un rincón exclusivo de República Dominicana, donde ahora sirve de anfitrión a Kim Kardashian y para amigos como el cantante Chyno Miranda. Pero para llegar allí debió completar un tránsito subterráneo que lo trajo desde el ejercicio en los tribunales a los negocios con militares. En esa parábola, la FinCEN lo encontró haciendo transacciones sospechosas con rusos y chinos.

18/11/2020

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La costa dominicana, en especial Punta Cana, ha sido un enclave para los más privilegiados que, a raíz de la autodenominada Revolución Bolivariana, vienen emigrando de Venezuela y que, a pesar de redituar de negocios discretos -conectados al chavismo o no-, poco se resisten a las cámaras y a codearse con la farándula. Entre ellos, un abogado venezolano un tanto desconocido: Luis Manuel Valdivieso Rujana.

El perfil de Valdivieso, que no es el típico de un boliburgués, pasa por debajo del radar del público y de los medios, pero no necesariamente elude el de la banca y las autoridades estadounidenses, que ya le hacían seguimiento. Al menos, eso es lo que se deduce de la aparición de su nombre en una fila de una hoja de cálculo incluida en la filtración de 2.100 documentos obtenida por Buzzfeed News, que dio origen a los FinCEN Files.

La mayoría de esos documentos son informes narrativos llamados Reportes de Actividad Sospechosa (SAR, por sus siglas en inglés), en los que los oficiales de cumplimiento de la banca privada de Estados Unidos notifican a la Red de Control de Crímenes Financieros (FinCEN, por sus siglas en inglés; organismo equivalente a una unidad de inteligencia financiera, adscrito al Departamento del Tesoro) acerca de transacciones detectadas a las que asignan características irregulares y que pudieran estar vinculadas a actividades de lavado de dinero, crimen organizado o financiamiento del terrorismo. Por lo regular, ese informe narrativo viene acompañado por una relación en hoja de cálculos de las transacciones aludidas.

En el caso de Valdivieso, la filtración originalmente obtenida por Buzzfeed News y compartida con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) y 108 medios de 88 países de todo el mundo, incluyendo a Armando.info, solo contenía esa relación, pero no el informe narrativo, seguramente más detallado. En la línea de la hoja de cálculo se vincula a empresas de Valdivieso en el estado de Florida, en Estados Unidos, con operaciones bancarias ocurridas entre el 13 de septiembre de 2016 y el 25 de septiembre de 2017, en las que participaron la empresa mixta Perforosven (de la petrolera rusa Rosneft junto a la estatal venezolana Pdvsa) y la contratista China North Industries Corp (Norinco).

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Ya al comienzo de ese lapso el abogado de 49 años había abandonado sus actividades regulares -clases de Derecho en la Universidad Santa María de Caracas, litigios en tribunales penales- para asumir quehaceres más rutilantes entre Miami y Punta Cana. Corroborarlo no exige mayor esfuerzo investigativo: las evidencias están a la vista en su profusa cuenta de Instagram, @bigvaldi.

Desde 2016 aparece viajando por todo el mundo. Va de la alfombra roja de los Grammy Award 2016 en Las Vegas, Nevada, a Niza, en la Riviera francesa. Nueva York, Madrid, Bogotá y, por supuesto, Miami, ciudad donde reside cuando no está vacacionando en República Dominicana. Una temporada de esquí en el lago Tahoe durante el invierno de 2017. O los cuartos de final del Masters de Montecarlo, en 2018, donde vio ganar al tenista Rafael Nadal.

Banco bajo sanción

Una alerta que levantó el Bank of America sobre el movimiento de poco más de 7,4 millones de dólares, en el que se usaron al menos dos números de cuentas en seis operaciones bancarias, puso a Bigvaldi en el radar de la FinCEN.

El archivo de Excel identificado como “VTB Bank Export” menciona en la fila 146, de las 1.510 que tiene, a Valdivieso, Perforosven, Norinco, Fonden y otra serie de empresas y personas. La lista reúne transacciones vinculadas al VTB Bank, entidad que ha estado en mira del Departamento del Tesoro al menos desde 2014, cuando fue sancionada para presionar a Rusia tras la ocupación de la Crimea ucraniana.

En el año 2012 el brazo de inversión de VTB Bank estaba en Wall Street. Asesoraba a Rosneft en sus adquisiciones y contaba con el apoyo de bancos estadounidenses. De acuerdo a lo descrito en su página, la oficina en Nueva York permitió canalizar dinero estadounidense hacia bonos y acciones rusos. La red internacional del banco de inversión entonces tenía oficinas en Dubai, Hong Kong, Inglaterra, Singapur y Bulgaria.

Hasta 2018, las actividades financieras que involucran a esta entidad bancaria y a otras de su propiedad, como Evrofinance Mosnarbank, crecieron en más de 50% gracias a sus negocios con el gobierno de Nicolás Maduro, de acuerdo con la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac, por sus siglas en inglés), también dependiente del Departamento del Tesoro. Esto llevó a Washington a sancionar en 2019 a Evrofinance Mosnarbank por eludir sanciones para financiar proyectos petroleros y de infraestructura entre ambos países, como ya había hecho con VTB Bank.

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El Evrofinance Mosnarbank se fundó en 2011 con participación binacional, por la que el fallecido presidente Hugo Chávez compró 49% del banco a través del Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden), y el restante quedó en manos de otros entes a la postre sancionados: Gazprombank y el propio VTB Bank.

A pedido del ICIJ y para la serie de los FinCEN Files, el VTB Bank dijo que “opera en conformidad estricta con las leyes locales e internacionales y cumple íntegramente con todos los estándares regulatorios a nivel local y global”. Agregó que “no ha recibido ninguna queja sobre sus actividades de parte de las autoridades estadounidenses”.

La deuda de Moscú

Este elenco de actores rusos se reuniría en la calurosa Faja Petrolífera del Orinoco, en la zona suroriental de Venezuela. Para 2016 la producción petrolera venezolana se había ido por el despeñadero. Como parte de sus maniobras de último recurso para evitar la debacle, el presidente Maduro nombró a militares al frente de la industria. También se aferró al auxilio de sus aliados chinos y rusos.

Perforosven —joint venture de Pdvsa y Rosneft creada en julio de 2017, con sede en el estado Anzoátegui— pasaría así a participar en Petromonagas, Petromiranda, Petroperijá, Boquerón y Petrovictoria, algunas de las empresas-concesiones creadas por el chavismo para explotar el inmenso yacimiento de crudos extrapesados. Al cierre de 2017, además, había logrado la licencia de exploración y explotación de gas en los campos Mejillones y Patao, en el estado Sucre. El uso de terceros, de acuerdo con un abogado especializado en política petrolera y asuntos legales energéticos, se había convertido en un salvavidas para la inoperante industria. Ofrecían servicios conjuntos por los que el Estado venezolano pagaba “un fee”, concluye el abogado, quien pidió no ser identificado.

ArmandoInfo

La empresa mixta Perforosven, de la petrolera rusa Rosneft junto a la estatal venezolana Pdvsa, estuvo entre las que hicieron transacciones con Valdivieso, según los FinCEN Files.

Uno de los mencionados en la fila de la hoja de cálculo junto con Valdivieso y la empresa rusovenezolana es el empresario italiano Giulio Amodeo Mauceri. Amodeo alquiló a Perforosven los galpones donde funcionaba su compañía Constructora 3 AMG C.A, en San José de Guanipa, estado Anzoátegui, que en el pasado ya había prestado servicios a la industria. “Hace cuatro años atrás tuve que alquilar mi patio y la oficina, es toda la transacción que se ha hecho. Yo no tengo nada que esconder”, explica Amodeo a Armando.info al ser consultado sobre la vinculación en la transacción.

El contrato se hizo hace cuatro años, con tres prórrogas y duró tres años, hasta que Perforosven consiguió “otro patio a donde irse”. Amodeo, asegura, hizo el negocio movido por “la situación”. Según explica, su empresa tiene “mucho más de cuatro años sin actividad” y Pdvsa tenía una deuda con ellos que no pagaron a tiempo. “Me quebraron”, dice. El dinero lo recibía diez u once meses después, que en medio de un proceso inflacionario “de lo invertido no se recuperaba nada”.

El mal negocio que dejó rastros en las alertas financieras, también le trajo otras consecuencias: “Resulta que Bank Of America me cerró las dos cuentas, la personal y la de la empresa”, se lamenta Amodeo. Perforosven aún le adeuda casi un año de arriendo. El empresario italiano, que tiene más de cuatro décadas viviendo en Venezuela, negó conocer a Luis Manuel Valdivieso Rujana o a las otras empresas con las que aparece en el documento de los FinCEN Files.

Una faja a la medida

Los vínculos de Luis Manuel Valdivieso Rujana con el sector petrolero son difusos. Puede resultar difícil encontrar el eslabón que lo une a esta cadena de transacciones relacionadas con la empresa mixta petrolera Perforosven. Con Norinco, fabricante y proveedor chino de armas, que también produce equipamiento para campos petroleros, la conexión puede ser algo más diáfana. En cualquiera de los casos, esos lazos se remontan a otro tipo de relaciones que lo pusieron cerca de esas operaciones.

Por ejemplo: Valdivieso en algún momento fue parte del equipo legal que acompañó a tres altos ejecutivos de la llamada Pdvsa azul, la que existió hasta 2002 cuando el frenético silbato del fallecido presidente Hugo Chávez indujo el cambio de la estatal petrolera a manos socialistas y el logo mutó a color rojo. Luego del paro petrolero de ese año, Valdivieso interpuso un amparo cuando los directivos en las áreas administrativa, técnica y ejecutiva de la división de Exploración y Producción —Mireya Ripanti de Amaya, Ignacio Layrisse Ramírez y Luis Vielma Lobos— fueron despedidos. También fue parte del equipo de juristas que actuó en defensa de los directivos de Econoinvest, casa de bolsa que diseñó y colocó en 2007 la mayor emisión de deuda privada en la historia de Pdvsa, pero que cayó en desgracia ante el régimen durante la razzia contra el sector bursátil de 2010.

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Pero el verdadero salvoconducto que le franqueó la entrada al mundo de los negocios con el Estado y las Fuerzas Armadas fue su matrimonio con Margarita Giacobbe, de ascendencia italiana, abogada y también empresaria por la línea materna. Con muchos años en el país, sus padres fundaron en 1968 una empresa de confección de ropa llamada Creaciones Filomar. Aunque Margarita es la menor de sus hermanos, se encargó de la gerencia de la empresa a partir de 2011. Desde 2003 se hizo contratista habitual del gobierno. Como para refrendarlo, el 22 de julio de ese año, Emilio Giacobbe —padre de Margarita, entonces presidente de Creaciones Filomar y hoy fallecido— estuvo en un Aló Presidente, el maratónico programa dominical de televisión que el propio comandante Hugo Chávez amenizaba con sus ocurrencias, designaciones y anuncios de política gubernamental. Allí, ante las cámaras, recibió una primera orden de compra para hacer fluxes para los trabajadores del Ministerio de Producción y Comercio, un contrato por 86 millones de bolívares (o alrededor de 53.000 dólares al cambio oficial de entonces, cuando el régimen de control de divisas apenas se iniciaba). Los años siguientes a los que la hija menor asumió las riendas de la empresa, sin embargo, llovieron los negocios gubernamentales con los que se multiplicó el patrimonio familiar.

Los clientes más importantes provenían del estamento militar del más alto rango, incluida la Presidencia. De acuerdo al expediente disponible en el Registro Mercantil, la empresa entre 2012 y 2015 tuvo contratos con la Aviación, el Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (Bandes), la extinta Comisión Nacional de Administración de Divisas (Cadivi), Seniat, Venezolana de Televisión, Consejo Nacional Electoral, Contraloría General de la República, Contraloría Metropolitana y las comandancias generales de la Armada, de la Milicia Nacional Bolivariana y del Ejército. Además, de los ministerios de Defensa, de Energía y Petróleo, de Infraestructura, de Vivienda y Hábitat, de Comunas, de Relaciones Exteriores y de Finanzas.

En los talleres de costura de Creaciones Filomar hicieron todo tipo de trajes. Los registros del Sistema Nacional de Contrataciones permiten ver cómo desde la Guardia de Honor del presidente Chávez y los implementos de seguridad usados por funcionarios, pasando por el calzado de los trabajadores de Cancillería, el uniforme de la coral de Fogade y hasta los trajes blindados de los más altos funcionarios, tenían el sello Filomar. El negocio creció tanto que buscaron nuevos proveedores y la empresa familiar se transformó en una red de subsidiarias. El dinero engrosó las arcas y abrieron cuentas en dólares en el Banco del Orinoco de Curazao y en BNP Paribas, según refieren en sus propios balances.

ArmandoInfo

En 2014, Mattea de Giacobbe, propietaria de Creaciones Filomar y madre de Margarita Giacobbe, se asoció con su yerno en una empresa que le vendió colchones ortopédicos a Cavim y, poco después, salió de su participación para dejarle algunas acciones a una prima hermana de Valdivieso Rujana.

Para 2016, el gran año de los Valdivieso-Giacobe, la familia ya había construido una extensa red de relaciones con el mundo militar como recurrentes proveedores de trajes y uniformes. Y ese año los militares también llegaron a Pdvsa con el nombramiento en octubre de ese año del mayor general de la Guardia Nacional Bolivariana, Manuel Quevedo, como presidente de la petrolera, que se quedó en el cargo hasta principios de este año cuando Maduro se vio obligado a declarar la empresa en emergencia.

Entre los nombres involucrados dentro de las operaciones sospechosas que el Bank of America reportó al Departamento del Tesoro en la hoja de cálculo contenida en los FinCEN Files —además de Perforosven, Fonden, Norinco y Giulio Amodeo— aparece justamente una empresa, LMT Import & Export Corp, registrada en Florida con Luis Manuel Valdivieso Rujana como presidente y Margarita Giacobbe como vicepresidenta.

LMT Import & Export Corp figura como dedicada a servicios profesionales de exportaciones. Quedó registrada el 5 de mayo de 2016. Ese año, el de la incursión militar en Pdvsa y también el del inicio de las transacciones de las que el Bank of America tomó nota, es también el de la cristalización de un proyecto que Valdivieso soñó: la construcción en Punta Cana de Villa Tartaruga, una lujosa residencia-boutique playera para eventos y alojamiento VIP.

LMT Import & Export Corp se encuentra activa en el 2333 Brickell Avenue, Suite D1, de Miami, Florida. Es la misma dirección que usan al menos dos decenas de empresas con propósitos distintos, creadas en diferentes años por unos pocos agentes registradores. Algunos de ellos han sido Anthony Vitale, María José Ferrer López y Luis Bethencourt —este último conocido de Valdivieso Rujana—, quien comparte dirección con otra empresa petrolera cuyo dueño maneja negocios en la Faja Petrolífera del Orinoco.

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Se trata de David Vergara, a quien se le vincula con Eulogio Del Pino, breve presidente de Pdvsa, cargo en el que sucedió a Rafael Ramírez, presidente de la petrolera en simultáneo con el puesto de ministro de Energía por una década. Hoy Del Pino está en prisión, víctima de la purga que el régimen de Maduro emprendió contra la logia de Ramírez, que se había hecho fuerte en el control de Pdvsa.

Vergara figuró como director de la petrolera Y&V, que ganó un contrato con Pdvsa por 647 millones de dólares justo en 2016, para perforar 98 pozos en el campo Petrovictoria (empresa mixta con la rusa Rosneft) y 107 pozos en Petroindependencia (de Chevron y participación menor de otros), según dijo el mismo empresario en una entrevista dada a un medio local.

El divorcio los unió

Valdivieso Rujana y su esposa han vinculado esa misma dirección de Brickell a otras sociedades registradas. Por ejemplo, es la misma que usaron cuando crearon Exxo Investments, una compañía incorporada en febrero de 2018 y que duró hasta septiembre de 2019, con el geólogo italo-venezolano José Francisco Arata como socio.

Arata no es un cualquiera. Fue asiduo de las portadas de revistas de negocios y de las crónicas sociales en Colombia por figurar en el cuarteto de ejecutivos venezolanos que lideró al gran coloso de Pacific Rubiales, desde su fundación en 2008 hasta el 26 de agosto de 2015, cuando renunció a cambio de una bondadosa liquidación de 8,5 millones de dólares.

Pacific Rubiales fue por un tiempo el emblema del éxito de la apertura practicada por el gobierno del ex presidente colombiano Álvaro Uribe en los sectores minero y energético. Alcanzó importantes cifras de producción. Sus cuatro directivos venezolanos -Ronald Pantin, Miguel Ángel de la Campa, Serafino Iacono y el propio Arata- eran expatriados de la desguazada Pdvsa que parecieron encontrar un milagroso segundo aire gracias a sus competencias profesionales. Por varios años figuraron en el ranking de los ejecutivos mejor pagados de Canadá, país donde fue constituida la matriz de la petrolera. Pero en 2015 Pacific Rubiales colapsó, poco después de un confuso intento de take over por parte de inversionistas externos y entre acusaciones de mala gerencia y fraude.

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Arata y Valdivieso han forjado una amistad en torno a los negocios y a su afición compartida por el golf y el ciclismo. Pero lo que los unió no es verificable por Instagram. Se trató de un aprieto legal en el que el abogado auxilió al petrolero.

En 2010, Valdivieso Rujana había saltado a la palestra pública al ser parte de un equipo, liderado por Beatriz Di Toto, que llevó la defensa de cuatro altos ejecutivos de la casa de bolsa más grande del país, Econoinvest, detenidos el 24 de mayo de ese año y acusados de operaciones ficticias con títulos de valores, entre otros delitos que nunca se alcanzarían a demostrar. Los ejecutivos quedarían en libertad a fines de 2012, cuando los rumores de una muerte inminente de Hugo Chávez ya se asomaban.

En paralelo a ese caso, Valdivieso emprendió otro juicio de carácter civil: el complejo divorcio de José Francisco Arata, su “siempre hermano de la vida”, como suele referirse al empresario petrolero, del que hoy es también vecino. Arata le debe a su apoderado la tranquilidad de haber llegado a una fluida disolución conyugal en 2014. Mediante el acuerdo, su ex esposa se quedó con el apartamento de la pareja en la Quinta Avenida de Nueva York, así como con la mansión y la acción en el Country Club de Caracas.

Las utilidades del retiro de Pacific Rubiales y el divorcio llevaron al empresario ítalo-venezolano y magnate petrolero a República Dominicana, donde contrajo nuevas nupcias con la presentadora de noticias y actriz colombiana, Ana María Trujillo. Con frecuencia se les ve en las páginas sociales por su “matrimonio de ensueño” y la idea de abrirse camino en la moda, buscando posicionar la marca Arata en boutiques exclusivas.

Eso no quiere decir que Arata haya dejado atrás los negocios en hidrocarburos y minas. En 2017, junto a otros ex Pacific Rubiales, crearon la petrolera New Stratus Energy Inc con sede en Canadá y operaciones en Colombia. Además, respalda a la compañía canadiense Western Atlas Resources Inc, cuyo interés es la explotación aurífera en Venezuela. Entre sus metas está la adquisición de los derechos mineros del Proyecto Increíble en El Callao, al sur del estado Bolívar, para la que solo falta “la sustitución del actual gobierno de Venezuela por un gobierno elegido democráticamente y reconocido internacionalmente”, señalan en su página web.

Para Arata, el flash de una cámara no ha dejado de brillar y en ese encuadre a menudo aparece Valdivieso Rujana. Son socios también en la compañía Rebarba Investment Group, incorporada en los registros de República Dominicana el 9 de enero de 2020, y dedicada a proyectos turísticos de restauración e inversión, la nueva rama del negocio en la que incursionaron con Villa Tartaruga.

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Valdivieso Rujana se mueve entre República Dominicana y Estados Unidos, y tiene registradas empresas en ambos países que lo acercan al ejercicio legal, inmobiliario y turístico. En Venezuela aún mantiene su bufete, algunos clientes y la empresa Representaciones 030306 C.A., creada en 2014, con la que facturó los colchones para Cavim.

Armando.info intentó contactar a Valdivieso a través de distintos medios pero no respondió. Su oficina en Caracas está aparentemente inoperativa. En su casa en Punta Cana no pudo ser localizado. Según registros de la Dirección General de Migración de República Dominicana, la última salida registrada a su nombre en los sistemas de controles aéreos fue del 4 de octubre de 2018. Sin embargo, en diciembre de ese año Valdivieso estaba recibiendo invitados en el open house de Villa Tartaruga, un proyecto valorado en varias decenas de millones de dólares, como lo reseñaron las páginas sociales.

Este 2020, durante la pandemia, ha recibido visitas en su casa de Punta Cana. En octubre estaba en Miami y replicaba en sus historias de Instagram las fotos y videos de dos huéspedes, estrellas del show business, desde la Villa Tartaruga. Eran Kim Kardashian, su esposo, Kanye West, y tres hijas, en una escapada caribeña rápidamente organizada para, según especuló la prensa, salvar el matrimonio luego de diversos episodios de bipolaridad del rapero.

'Green' que te quiero 'green'

El actual estilo de vida de Valdivieso Rujana es fotogénico, con un escenario ideal de campos de golf y palmeras junto a la playa en Punta Cana, el sitio más oriental de la isla de La Española.

En 2016, Valdivieso Rujana inició la construcción del ambicioso proyecto hotelero en una exclusiva zona del Puntacana Resort & Club, Arrecife, que culminó dos años después y llamó Villa Tartaruga. Es la villa número 15, con 3.000 metros cuadrados de construcción, valorada en unos 30 millones de dólares. Tiene ocho habitaciones, cine, gimnasio y demás comodidades. Es considerada como una de las más lujosas de Punta Cana, y ha recibido a figuras públicas como el empresario dominicano Frank Rainieri, fundador y presidente del Grupo Punta Cana, y de la farándula, entre ellos la venezolana Corina Smith, el dúo cubano de Alexander Delgado y Randy Malcolm, del grupo Gente de Zona, y especialmente el cantante Chyno Miranda, amigo cercano de Valdivieso.

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El 12 de agosto de 2016 —un mes antes de registrarse la primera transferencia sospechosa reportada a la FinCEN— iniciaron las obras en un extraño rito en el que lo acompañó Arata, quien también figuró en las reuniones con arquitectos e ingenieros que diseñaron la mansión. Un video publicado en el Instagram de Villa Tartaruga muestra a un grupo de obreros cavando un gran hoyo en el lote de terreno de 5.630 metros cuadrados donde los presentes lanzaron monedas sobre una bandera de Venezuela que enterraron bajo una gruesa capa de cemento.

El 26 de diciembre de 2018, con un espectacular show reseñado en las páginas sociales como “uno de los más impresionantes de la zona”, inauguraron Villa Tartaruga, con la presentación en vivo de Chyno Miranda, además de la banda zuliana Guaco y el salsero puertorriqueño Gilberto Santa Rosa, quien le dedicó especialmente una pieza a la esposa de Arata, Ana María Trujillo, a petición del petrolero y casi coanfitrión del evento.

Arata tiene la propiedad contigua, la villa número 16 en Arrecife, y en pocos años se convirtió en una influyente figura en la zona. En 2018 llevó a República Dominicana el torneo del PGA Tour, el principal circuito estadounidense de golf profesional masculino y presidió la versión local. Otro que tiene una casa en Puntacana Resort & Club es Abbas Jafarian, un iraní director de la empresa de gestión de inversiones Black Pearl Capital, con sede en Suiza y operaciones en todo el mundo. Además del colombiano Juan Pablo Montejo, un importante director creativo, productor general y relacionista de artistas de la talla de Carlos Vives.

Arata, Jafarian y Montejo se aventuraron juntos en una expedición al Polo Sur, en diciembre de 2017. En ese viaje no se anotó Valdivieso porque no reunió las condiciones físicas aunque sí tenía los recursos, según confiesa en un post de su cuenta de Instagram cuando felicitó a los aventureros.

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Villa Tartaruga aparece en las páginas de alquileres para “estancia de lujo” a un precio de 9.000 dólares la noche.

Aunque la construcción comenzó en 2016, la empresa Villa Tartaruga fue incorporada en los registros de República Dominicana el 26 de diciembre de 2018, el mismo día del open house. El objeto de la compañía es la renta y administración de bienes inmuebles y tenencia de acciones de otras sociedades. Como director de la empresa está Celeste Margarita Rodríguez de Migoya, esposa de Luis Migoya, director de ventas inmobiliarias del Grupo Puntacana Resort & Club. Otra empresa fue incorporada para la misma fecha con Luis Manuel Valdivieso Rujana como titular, con iguales directores y el mismo gestor. Se trata del Grupo Valart, encargada de la construcción de obras civiles, inspección, gerencia y logística.

Valdivieso Rujana está mencionado en trece empresas en los registros públicos de Florida. De estas, once están activas y la más reciente se incorporó en febrero de 2018 con la misma dirección del 233 Brickell Avenue. Su principal papel es como agente registrador y representante de la junta directiva, rol que comparte con su esposa, Margarita Giacobbe, en casi todas las empresas. Algunas de las compañías que administra Valdivieso Rujana registran propiedades inmobiliarias en Miami, cuyo valor oscila entre 350.000 y 700.000 dólares. Varias fueron adquiridas en el 2016, cuando los Valdivieso-Giacobe celebraban sus bodas de cristal (quince años) y cambiaron de país, de negocios y de traje. Justo cuando Valdivieso Rujana colgó el paltó y la corbata para usar elegantes guayaberas blancas, smoking a la medida de la ocasión y una pulcra indumentaria deportiva para los días soleados.

(*) Este reportaje contó con la colaboración de Alicia Ortega desde República Dominicana.



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