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Martín Lustgarten, de lavador profesional a delator de sus antiguos clientes

Las filtraciones de los FinCEN Files revelan transacciones sospechosas vinculadas al empresario austríaco-venezolano que multiplican por siete los 100 millones de dólares por los que fue acusado de lavado de dinero en 2015. Sus habilidades le permitieron escapar de las investigaciones y ahora el experto financiero se ha dedicado a guiar a los fiscales federales por el tinglado de corrupción operado por el ex banquero francés Charles Henry De Beaumont, que incluye a empresarios y funcionarios del régimen de Nicolás Maduro. Es decir: sus antiguos clientes.

21/09/2020

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Hace unos años, el experto financiero venezolano Martín Lustgarten se encontraba en una prisión federal, acusado de lavar millones de dólares de narcotraficantes latinoamericanos, y enfrentaba el riesgo de pasar el resto de su vida tras las rejas. Pero hoy Lustgarten es un hombre libre y vive en un lujoso apartamento con vista a la Bahía de Biscayne, en Miami, Florida, gracias a que los fiscales federales de Boston, Massachussets, manejaron su caso tan mal que al final el Departamento de Justicia de Estados Unidos no tuvo más alternativa que abandonarlo.

Lustgarten continúa disfrutando de la fortuna que acumuló como operador del mercado cambiario y financiero para algunos de los cleptócratas venezolanos que actualmente son investigados en Estados Unidos bajo sospecha de robar miles de millones de dólares de fondos venezolanos que luego aparecieron en cuentas bancarias de Suiza, Hong Kong, Panamá y Miami.

Pero en vez de ser blanco de una investigación, Lustgarten está ayudando tras bastidores a los fiscales federales a armar los casos contra sus antiguos clientes. Después de admitir que violó los términos de su visa a finales del 2015, Lustgarten ha estado asistiendo a los fiscales de Miami en las investigaciones sobre un gran tinglado de lavado de dinero operado por un ex banquero francés que trabajaba en Suiza, empresarios y funcionarios del régimen de Nicolás Maduro.

Esos esfuerzos de cooperación llevaron a Lustgarten a guiar a los fiscales en la dirección correcta y a entregar a los investigadores de Estados Unidos un disco duro que había obtenido del ex banquero francés Charles De Beaumont, quien se había asociado con el venezolano después de que se fue de su banco, Compagnie Bancaire Helvetique (CBH), de Ginebra, Suiza, a finales del 2012, dijeron varias fuentes familiarizadas con sus servicios.

El disco duro contiene documentos que detallan los negocios del banquero con el empresario chavista Raúl Gorrín, así como con los hermanos Luis e Ignacio Oberto, quienes son investigados en Estados Unidos bajo señalamientos de hacer préstamos falsos a la petrolera estatal venezolana Pdvsa, y que han entrado en la corte de la llamada boliburguesía.

Las investigaciones en Estados Unidos apuntan a que Lustgarten movía enormes cantidades de dinero de sus clientes venezolanos.

Múltiples Reportes de Actividades Sospechosas (SAR, por sus siglas en inglés) introducidos ante el Departamento del Tesoro por HSBC Bank USA, señalan que numerosas compañías pertenecientes a Lustgarten enviaron o recibieron al menos 402 millones de dólares entre 2010 y 2016. Otro SAR presentado por el Standard Chartered Bank reveló que las empresas de Lustgarten, y sus filiales, realizaron al menos 346 millones de dólares en transacciones con clientes internacionales, incluso en Miami, entre 2007 y 2015.

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Los montos, reportados por solo dos de los bancos con los que Lustgarten realizó transacciones, son sorprendentes. Sumados, representan siete veces los 100 millones de dólares por los que fue acusado de lavar, a través de cuentas bancarias estadounidenses, para los carteles de la droga colombianos y mexicanos en el caso que fue presentado originalmente en su contra por fiscales federales de Boston. El caso luego fue transferido a Miami, donde tuvo lugar la mayor parte del presunto lavado, pero fue desestimado al final porque los fiscales de Boston no pudieron obtener, de manera oportuna para ir a juicio, un lote de pruebas cruciales del banco suizo.

Entran en los SAR

La avaricia y la manera en que Lustgarten traicionó a sus clientes quedaron plasmadas en una filtración masiva de SAR que colocó en manos de cientos de periodistas más de 2.100 reportes elaborados por funcionarios bancarios después de que detectaron transacciones irregulares o sospechosas de esconder operaciones de lavado.

Los documentos confidenciales filtrados, que son el equivalente financiero de informes de inteligencia no confirmados, fueron obtenidos por Buzzfeed News y luego compartidos con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por sus siglas en inglés) y 108 medios, entre ellos el  Miami Herald, Nuevo Herald —del grupo McClatchy— y Armando.info. Las historias elaboradas en base a los documentos están siendo publicadas como parte de una serie llamada FinCEN Files, en referencia a la Red de Control contra Delitos Financieros (FinCEN, por su acrónimo en inglés), unidad de inteligencia financiera del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

La investigación periodística demuestra que, cuatro años después de la publicación de los llamados Panama Papers —serie periodística también coordinada por el ICIJ que demostró cómo el dinero sucio es trasladado de un punto a otro a través de compañías de maletín—, las operaciones de este tipo de lavado de dinero continúan en auge y que Miami sigue siendo uno de sus ejes más importantes, especialmente en lo que concierne al dinero venezolano.

“Yo disfruto de un alto nivel de protección porque yo ya he entregado un par de narcotraficantes y un tipo (…) operando con Irán”

En el caso venezolano, este tipo de operaciones ha estado facilitando a los carteles de la droga y a los cleptócratas del régimen chavista un cómodo instrumento para lavar sus fortunas, haciendo uso, primero, de las compañías de maletín y, luego, de bancos y otros legítimos integrantes del sistema financiero internacional, señalan las autoridades estadounidenses. El sistema también ha conducido a la pérdida de miles de millones de las arcas del Estado, creando las condiciones de la actual pesadilla hiperinflacionaria, de hambruna y violencia, que ha empujado a millones de venezolanos a buscar refugio en otras naciones.

Lustgarten, considerado como un mago de las finanzas tanto por sus amigos y por sus enemigos, ganó millones de dólares al ejecutar múltiples operaciones financieras que hoy aparecen descritas en los informes bancarios como actividades sospechosas de lavado. Fueron sus conocimientos sobre los íntimos detalles de esas operaciones los que le permitieron congraciarse con las fiscalías federales, incluso cuando previamente había sido descartado por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) como informante confidencial tras generar la sensación de que a veces mentía.

Confesiones por email

Su especialidad era la recolección de dólares provenientes de distintas fuentes mundiales para luego transferirlos a través de compañías de maletín a todo tipo de clientes, incluyendo a empresarios legítimos que necesitaban adquirir monedas duras para seguir operando con sus negocios en Venezuela bajo el estricto control cambiario impuesto desde 2003 por el fallecido presidente Hugo Chávez y mantenido después, aunque en una versión más laxa, por su sucesor desde 2013, Nicolás Maduro.

En una reveladora conversación realizada a través de correos electrónicos, Lustgarten le comentaba a De Beaumont que sus conocimientos eran apreciados por las autoridades de Estados Unidos, con las que ya había estado conversando.

“No (muchas) personas pueden hacer lo que yo hago o saben cómo lo hago”, Lustgarten le dijo al banquero De Beaumont en abril del 2014, un año antes de ser arrestado bajo cargos de lavado de dinero vinculados con operaciones del narcotráfico. “Y disfruto de un alto nivel de protección porque yo ya he entregado a un par de narcotraficantes y a un tipo (…) que operaba con Irán”, agregó antes de explicar que brindó información a las autoridades sobre los narcotraficantes “porque no tuve más alternativa” y sobre “el tipo de Irán solo por diversión”.

La última línea de ese mensaje sorprendió a De Beaumont: “Entregar gente solo por diversión. ¿Por un segundo te das cuenta de lo que escribiste?”, respondió.

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En un intercambio de correos el ex banquero francés Charles De Beaumont recomendó a Martín Lustgarten dejar de cooperar con la justicia estadounidense en la delación de antiguos clientes: “Como amigo, creo que deberías dejar de hablar con esa gente”, le dijo.

“Te dije en febrero que ellos me preguntaron sobre los Oberto y sobre Gorrín. Y he mantenido mi boca cerrada”, respondió Lustgarten. “Y la última vez te dije que no me provoca seguir protegiendo más a los Oberto. ¿Qué tiene eso que ver contigo?”.

En un momento dado de la conversación, De Beaumont instó a Lustgarten a que dejara de hablar con las autoridades. “Realmente creo, como un AMIGO, que deberías dejar de hablar con esa gente, Martín”.

Lustgarten respondió que apreciaba el consejo amistoso, pero insistió en que no tenía más alternativa. “A veces uno se encuentra entre la espada y la pared (…) Cuando entablé una relación con ellos, habían congelado todo nuestro dinero y solo estaban dispuestos a soltarlo a cambio de información de un cliente que (…) estaba lavando a través de nuestras cuentas (…) Cada tres meses ellos se reúnen conmigo y me dan una lista de gente que ellos consideran de interés. Tengo que mantenerme alerta”.

Continúan las delaciones

Lustgarten terminó traicionando a los hermanos Oberto y a Gorrín, después de su arresto en abril del 2015, en un intento por recuperar su libertad y los millones de dólares que las autoridades federales habían congelado en sus cuentas bancarias en Estados Unidos y Suiza, según muestran los registros de la corte federal.

Finalmente Gorrín fue acusado en 2018 de cargos de corrupción y lavado de dinero derivados de los cientos de millones de dólares que los fiscales dicen que pagó en sobornos al ex Tesorero Nacional de Venezuela, Alejandro Andrade, quien se declaró culpable ante un tribunal del sur de Florida y está cumpliendo una sentencia de diez años.

Las autoridades congelaron todos los activos estadounidenses de Gorrín, incluyendo 24 propiedades de lujo en Miami y Nueva York. Su abogado, Howard Srebnick, no respondió a una solicitud de comentarios.

De Beaumont, quien trabajó para el banco CBH en Suiza y luego como corredor de bolsa independiente, no ha sido acusado. Su abogado, George Yoss, tampoco respondió a una solicitud de comentarios.

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Un portavoz de CBH se negó a comentar si tenía una relación bancaria con Martín Lustgarten y aseguró que Charles De Beaumont dejó el banco a finales de 2012.

Después de vivir en condominios frente al mar en Miami Beach durante los últimos tres años, Luis e Ignacio Oberto recuperaron sus pasaportes venezolanos de las autoridades estadounidenses en julio para visitar República Dominicana y posiblemente otros países.

Aunque todavía se encuentran bajo investigación, no se espera que los hermanos regresen al sur de la Florida, dijeron las fuentes, que cuestionaron que las autoridades federales no hayan intentado persuadir a los Oberto para que se quedaran en Estados Unidos.

Cuando se le preguntó por qué las autoridades devolvieron los pasaportes a los Oberto, la Oficina del Fiscal de Estados Unidos en Miami se negó a formular comentarios.

Los abogados de los hermanos, Ed Shohat y David O. Markus, emitieron un comunicado en el que fustigaron al Miami Herald y el Nuevo Herald, acusando a los dos periódicos de participar en “un esfuerzo sostenido para presentarlos como personas poco éticas involucradas en actividades criminales, torciendo y estirando la verdad y los hechos de una manera totalmente infundada”. Y agregaron: “Los Oberto no han sido acusados de nada y no están cooperando con las autoridades estadounidenses”.

Otras piezas del rompecabezas

Según los informes de actividades sospechosas presentados por HSBC Bank USA a la FinCEN del Departamento del Tesoro, las empresas de Lustgarten realizaron transacciones internacionales por cientos de millones de dólares con clientes comerciales, incluidas varias empresas panameñas propiedad de Gorrín y de los hermanos Oberto.

Entre los datos reportados se señala que la empresa panameña de Gorrín, Bellsite Overseas S.A., realizó nueve transferencias “sospechosas”, por un total de 55,5 millones de dólares, a la empresa de Lustgarten, ANL Services Ltd., entre 2010 y 2012. Las transferencias de Bellsite a ANL Services, agrega el informe bancario, fueron justificadas como “financiamiento de órdenes de compra” o por “reembolso de préstamos”. El HSBC Bank USA también señaló que “Bellsite es una entidad registrada en Mossack Fonseca (el bufete de servicios offshore en el centro de los llamados Panama Papers)”.

Según los reportes, la empresa panameña de los hermanos Oberto, Violet Advisors SA, transfirió seis millones de dólares en una transacción electrónica a la compañía de Lustgarten, AL Services Ltd., entre 2010 y 2016. “Una revisión de las contrapartes encontró que Violet Advisors SA está vinculada a un esquema de la estatal Pdvsa para asignar dólares estadounidenses a entidades que desean deshacerse de bolívares venezolanos. Violet Advisors fue identificada como una de esas entidades”.

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Violet Advisors transfirió cuatro millones de dólares en una transacción a AL Services Ltd., de Lustgarten, el 22 de marzo del 2012, utilizando una cuenta en la sucursal de UBS AG en Stamford, Connecticut, según un informe presentado por Standard Chartered Bank.

Los ejecutivos de HSBC dijeron en un informe de 2017 presentado ante el FinCEN que las “transacciones sospechosas” de las empresas de Lustgarten parecían coincidir con el esquema detallado en la acusación “presentada contra él en 2015”. El reporte bancario, como ha quedado demostrado en los FinCEN Files, en este caso llegó mucho tiempo después de que se cometieron las transacciones sospechosas.

El jugoso mercado de las permutas

Lustgarten, de 55 años, se negó a ser entrevistado para esta historia. Su abogado defensor, Nathan Diamond, también declinó hacer comentarios.

Diamond logró que se desestimara el caso de lavado de dinero de su cliente a finales de 2015, después de que persuadió a un juez federal en Miami para que ordenara a los abogados del Departamento de Justicia a que procedieran bajo la modalidad de un “juicio rápido”. Así, los fiscales no lograron obtener a tiempo un lote de pruebas bancarias cruciales de las autoridades suizas al iniciarse el juicio y se vieron obligados a retirar los cargos de lavado de dinero.

Antes de su arresto en 2015, Lustgarten era conocido como un experto financiero que despuntó durante la presidencia de Chávez cuando se implementó el control cambiario en Venezuela. Asesoró a clientes en el lucrativo mercado de la permuta, un mecanismo legalmente admitido por el que los bonos denominados en dólares se compraban en bolívares y, a menudo, se vendían en dólares en el extranjero.

Estos instrumentos se convirtieron en una fuente útil de divisas para las multinacionales y las grandes empresas venezolanas que tenían dificultades para cambiar sus bolívares por dólares en Venezuela, debido a las restricciones cambiarias impuestas por el régimen.

El mercado de permuta, sin embargo, también se convirtió en un instrumento ideal de lavado de dinero, según investigadores estadounidenses, que permitió a cleptócratas y narcotraficantes limpiar sus dólares sucios, vendiéndolos por bolívares en el mercado negro venezolano para, luego, usar esos bolívares para comprar bonos en dólares emitidos por el gobierno que podían ser canjeados por dólares limpios en Panamá u otros países.

Lustgarten, quien nació en Venezuela pero también tiene ciudadanía austríaca, se destacó en estas complejas transacciones internacionales. Pero también ganó enemigos como consecuencia de sus tratos financieros, y se convirtió en el principal sospechoso de un doble asesinato de dos asesores financieros ligados a él en Venezuela, según investigadores policiales en el país sudamericano.

Los informes de actividades sospechosas son el banco de datos más importante en el mundo de la lucha contra el lavado de dinero

Hace una década, Lustgarten expandió sus servicios financieros cuando se asoció el empresario venezolano, Eduardo Enrique Soto Wannoni, para establecer juntos una red de empresas en Panamá bajo la compañía holding ANL Services Ltd., que manejó cientos de millones de dólares en transacciones para sus clientes, incluyendo empresas controladas por Gorrín y los Oberto, según informes de actividades sospechosas revelados en FinCEN Files.

En una entrevista, Soto dijo que mantuvo una sociedad a partes iguales con Lustgarten en ANL Services hasta principios de 2013, cuando su familia compró la participación accionaria de Lustgarten en la empresa y en todas las filiales con nombres similares. Soto también es dueño de una empresa llamada Arbitrage and Lending Services Corp., en Boca Ratón, una lujosa localidad sobre la costa este de Florida, pero dijo que no tiene relación con sus otras empresas en Panamá.

El negocio de los socios floreció entre 2010 y 2012, cuando Lustgarten entabló relaciones con De Beaumont, así como con Gorrín y los hermanos Oberto, dijeron las fuentes. El éxito de Lustgarten recaía en que él tenía acceso a dólares estadounidenses dentro del restringido mercado cambiario venezolano.

“Inicialmente comenzaron a hacer negocios con empresas legítimas”, dijo una fuente familiarizada con la historia. “Pero Lustgarten es muy ambicioso y quería más. … [Lustgarten] es un pionero en lo que luego se convirtió en el uso regular del mercado de divisas venezolano para lavar las ganancias de las drogas y la corrupción”.

Además del holding ANL Services, Lustgarten poseía decenas de otros negocios financieros no relacionados con su sociedad con Soto, según varios informes de actividades sospechosas presentados ante la FinCEN.

Soto, dueño de una casa en Boca Ratón, dijo que no cometió ningún delito y que habló con fiscales federales en Boston en 2013 y con fiscales en Miami dos años después, cuando comenzaron a investigar a Lustgarten y su red de clientes.

Antes de su arresto en el 2015, Martín Lustgarten asesoró a clientes en el lucrativo mercado de la “permuta”, donde los bonos denominados en dólares se compraban en bolívares y se vendían en dólares en el extranjero.

“En todo momento hicimos las cosas según las reglas”, dijo Soto al Nuevo Herald y al Miami Herald, al agregar que se veía a sí mismo como un “facilitador” para ayudar a los clientes a mover dinero hacia y desde sus empresas a través de cuentas bancarias internacionales y estadounidenses. Soto dijo que nunca pagó dinero ni a funcionarios del gobierno venezolano ni a terceros en ninguno de sus tratos con Lustgarten, Gorrín y los hermanos Oberto.

Soto dijo que ANL Services estuvo involucrado en transacciones por cientos de millones de dólares con los hermanos Oberto y sus bancos suizos, como EFG Bank AG y CBH, algunos de los cuales se citan en informes de actividades sospechosas. Soto agregó que viajó a Ginebra en 2012 para reunirse con el banquero de CBH, De Beaumont, y que Luis Oberto hizo las presentaciones.

El sendero de papel

Un portavoz de CBH se negó a comentar si tenía una relación bancaria con Lustgarten o cualquiera de sus asociados y también negó haber actuado mal, pues el banco ha cooperado con las autoridades suizas y estadounidenses. Agregó que De Beaumont dejó el banco a finales de 2012.

Un elemento llamativo de los informes de actividades sospechosas presentados por HSBC y otros bancos que son parte de FinCEN Files es que citan a un puñado de empresas de Lustgarten que él poseía con Soto, pero no mencionan a Soto por su nombre.

La razón: los bancos que hicieron negocios con sus empresas antes de que Lustgarten fuera acusado en abril de 2015 se centraron en Lustgarten, no en Soto. Incluso después de que su caso de lavado de dinero fuera desestimado en diciembre, los bancos continuaron presentando informes de actividades sospechosas de Lustgarten al FinCEN.

La investigación federal en Miami tardó años en desarrollarse debido a que los fiscales necesitaban obtener registros de sus homólogos suizos sobre varias cuentas de los hermanos Oberto y de otros venezolanos en EFG, CBH y otros siete bancos, según la correspondencia entre abogados del Departamento de Justicia y las autoridades suizas.

En enero de este año, el Tribunal Supremo de Suiza ordenó a los bancos que entregaran las pruebas. Y ahora que la pandemia del coronavirus mantiene la labor del gran jurado federal en suspenso hasta finales de año, los fiscales deben decidir si continúan con la acusación en la que vienen trabajando desde hace tanto tiempo contra los Oberto, otros miembros de la élite empresarial de Venezuela, ex funcionarios del régimen y De Beaumont, el banquero francés en el centro del supuesto fraude de lavado de dinero de 4.500 millones de dólares.

Las investigaciones apuntan a que las élites empresariales venezolanas pagaron enormes sobornos a los funcionarios del gobierno a cambio de otorgar préstamos en bolívares a Pdvsa que luego eran cancelados en dólares, operación que generaba cientos de millones de dólares en ganancias gracias a las distorsiones del mercado cambiario venezolano.

La mayoría de ese dinero sucio fue transferido a cuentas mantenidas en empresas fantasma por los Oberto en CBH, y en el resto a sus cuentas en EFG y otras siete instituciones financieras suizas en el esquema de fraude masivo, dicen las autoridades estadounidenses en correspondencia oficial con sus contrapartes suizas.

El caso de lavado de dinero de 4.500 millones de dólares del Departamento de Justicia es el más grande de tres investigaciones distintas con sede en Miami realizadas por la oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI o Homeland Security Investigations) contra supuestos cleptócratas venezolanos y sus socios. Hasta ahora, más de una docena de acusados han sido procesados en el sur de Florida.

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Cada año el FinCEN recibe más de dos millones de informes de bancos que aunque no pueden ser usados como pruebas, proporcionan datos cruciales a los investigadores para identificar operaciones y clientes sospechosos al mostrar la lógica de ciertas operaciones. Foto: Scilla Alecci/ICIJ

Los expertos financieros y legales que han seguido los requisitos de informes confidenciales de FinCEN desde mediados de la década de 1990, dicen que los informes de actividades sospechosas están destinados a señalar actividades bancarias irregulares. Tanto los bancos nacionales como los extranjeros son legalmente responsables de conocer a sus clientes en virtud de la Ley de Secreto Bancario, una importante ley diseñada para prevenir el lavado de dinero.

Los informes que los bancos presentan ante el FinCEN no se pueden utilizar como prueba ante un gran jurado federal o en un juicio; no son informes judiciales y no están sujetos a los requisitos de causa probable para ser elaborados. Sin embargo, pueden proporcionar datos cruciales a los investigadores para identificar operaciones y clientes sospechosos involucrados en operaciones ilícitas al mostrar operaciones que carecen de una explicación lógica o creíble.

“Los informes de actividades sospechosas son el banco de datos más importante en el mundo de la lucha contra el lavado de dinero”, dijo John Byrne, vicepresidente de AML RightSources, una firma nacional de consultores. “Otorgan información importante a las fuerzas del orden público, tan rápido como es posible, que permite ver qué es lo que encaja y no encaja. Facilitan las investigaciones y mejoran los programas generales contra el lavado de dinero”.

Byrne dijo que los SAR pueden desempeñar un papel importante en detener la fuga de la riqueza de un país extranjero por parte de empresarios sospechosos de pagar sobornos a funcionarios corruptos a cambio de lucrativos contratos gubernamentales, una práctica común en Venezuela que ha contribuido en el colapso del país petrolero. “El hecho de que estén tomando dinero de los alimentos y los recursos de los pobres es desgarrador”, dijo Byrne. “Ya sea en Venezuela o en Europa del Este, es algo que nuestra comunidad debería hacer más para detener”.


(*) Este reportaje contó con la contribución de: Shirsho Dasgupta y Kevin G. Hall de la oficina de McClatchy en Washington DC.



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