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En el país virtual de Zello

Es una app de ‘walkie-talkie’ que tuvo su auge durante las protestas de 2014. Pero Zello también es una red social y hasta un modo de percibir lo que pasa en Venezuela, donde se combinan las teorías de conspiración, los extremismos políticos y los juegos de roles en línea. Esto es lo que vio en la red una periodista que se infiltró durante un mes.

03/07/2015

Español
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“El país real está en Zello. Si te quieres enterar de todo lo que pasa de verdad, tienes que estar ahí”, dice un señor de mediana edad, taxista. Zello, la aplicación que media Venezuela se descargó en su teléfono durante las protestas de 2014. La misma que en muchos lugares del planeta usan los manifestantes para organizarse. El usuario lanza un mensaje de voz a una persona o a un grupo previamente creado, como podría hacerse en Whatsapp. La diferencia es que aquí se escucha a la vez que se lanza el mensaje, es un sistema parecido al de la radio o los walkie-talkie, incluso se usan términos como “corto”, “cambio” o “¿me copias?”, propios de estos medios.

Una vez se descarga Zello en el teléfono, solo hay que escoger un nombre de batalla, asociarlo a una cuenta de correo y poner una foto. El consejo es que nada permita identificarnos en la vida real. En este caso, nos reservamos el nombre escogido. Para escoger la foto se puso en Google “Venezuela resistencia” y se eligió una imagen de Jesucristo abrazando la silueta del país pintado con la tricolor. A la hora de elegir los canales se buscaron los más activos y con más seguidores. Venezuela hasta los tuétanos, Venezuela SOS, Caracas Ciega y DiosenVenezuela. Cada canal tiene unas normas y unos moderadores. En algunos casos, para poder entrar por primera vez hay que mandar un mensaje de voz. En otros, te aceptan pero durante un tiempo indefinido los mensajes solo podrán ser escuchados por esos moderadores. En este caso, hablamos lo menos posible para no causar suspicacias por el acento.

A partir de ese momento empezó la escucha indistinta de esos canales, a diferentes horas, en distintos días de la semana.

ArmandoInfo

Las app de Zello evocan los walkie-talkie’ de antaño.

“Soy experta en trapos rojos”

La primera sensación que dan los grupos es la de un arroz con mango, un batiburrillo. Hay veces que no se puede entrar a los canales o que no se escucha nada. Cuando por fin se escucha algo, hay que esperar que pase un rato para enterarse del tema del momento. El grupo Venezuela hasta los tuétanos es el más activo. Hay jaleo todo el día.

Durante la mañana, temprano, las más activas suelen ser las mujeres. En la noche, los hombres.  Hay un código por el que se respeta el horario infantil y solo cuando este termina se pueden decir groserías. Más de una usuaria lanza sus mensajes y de fondo se oyen los llantos de un bebé. Es una escena muy común de fin de semana.

Cuando había pasado una semana desde el inicio de la huelga de hambre desde la cárcel del ex alcalde de Chacao (municipio del Este de Caracas) y dirigente de Voluntad Popular, Leopoldo López, junto con el ex alcalde de San Cristóbal (estado de Táchira, Andes suroccidentales de Venezuela) y copartidario Daniel Ceballos y decenas de estudiantes, las expresiones de apoyo y admiración no se hicieron esperar. “Esos muchachos sí son valientes, vale. El CICPC [N. de R.: Policía judicial] los está hostigando en la iglesia de San Luis, en Chuao”, dice una. La respuesta es inconexa. “La MUD está implicada en una cantidad de cosas con este gobierno”. A partir de ahí, se deja de lado el tema de los prisioneros en huelga de hambre y se entra en el tema favorito de todos los canales: “Aquí se va a montar un peo”.

No hay día que no digan que el clima está a punto para que pase algo. “Algo viene. O lo del paro de transporte o algo. Han pasado más de dos meses y en el Gobierno no han lanzado otro magnicidio. Y lo hacen cada 15 días. Yo soy experta en ver trapos rojos hasta cuando una mosca pasa”. De ahí a hablar de las entonces aún no convocadas elecciones, es un paso. “El régimen, ha perdido demasiados seguidores. Hay un gentío que no quiere saber de ellos. No han sacado fecha de elecciones porque han perdido muchos adictos. Sí, adictos, no adeptos. No quieren que ellos mismos peguen el grito de fraude”.

Salvar el voto

Las elecciones parlamentarias fue el tema más discutido. En cuanto a la fecha, en más de una ocasión se discutió cuándo se realizarían. Un día se difunde por la red la versión de que la cita tendrá lugar el 20 de diciembre. Se arma el revuelo: “Está claro que eso lo hace el Consejo Nacional Electoral para que ellos no puedan ir a votar y desmovilizar a la gente”. Otro día nombran a Nitu Pérez Osuna y un tuit en que el afirma que un patriota cooperante le dijo de la decisión del Gobierno de atrasarlas para marzo de 2016. Cuando finalmente el ente electoral anuncia la convocatoria oficial para el 6 de diciembre, todos comentan que se veía venir. “Esa fecha les conviene”.

Ponen el audio de un abogado, entrevistado en la radio, donde pide elecciones y que Leopoldo López y los estudiantes acaben la huelga de hambre. “Algunos presos políticos no quieren elecciones”, dice alguien en el canal. “El pueblo no quiere elecciones. El pueblo está harto de mentiras. Ese abogado no puede hablar en nombre de los estudiantes, no los representa”, dice un señor con una voz que, mínimo, suena a entrados los 50. “Todo mi apoyo a los estudiantes, son valientes y dignos venezolanos, pero dictadura no sale con votos”.

El debate muchas veces se centra en qué hacer si finalmente hay elecciones. “No debemos ir a votar ni exigir fecha para las parlamentarias. Llevamos 19 elecciones en el lomo. Eso es para desmotivarnos. Por eso nos dan el día libre al día siguiente, para pasar el despecho”.  Alguien apoya esa idea, dice que la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no va a reclamar ningún resultado. “Son unos desgraciados, van a repartirse las curules. Cuándo terminaremos de ahorcar a la MUDa, malditos todos, los mataría a todos”. Pero también está quien sí apoya los comicios. “El Gobierno busca la abstención, el llamado es que vayamos a votar todos”.

El usuario @nomasCNE da una charla nocturna sobre un concepto que se repite casi todos los días en uno de los canales: salvar el voto. Él responde a las preguntas que cada tanto hacen los integrantes del grupo. Cuenta que entre votar o tomar el fusil, “las opciones que da el castrocomunismo”, queda la de votar nulo de modo consciente, “para demostrar que se está conforme con el CNE pero no con ningún grupo político”; abstenerse y quedarse en casa “sin importar lo que pase ese día” y salvar el voto, “ciudadanos organizados y empoderados que manifiestan que no están de acuerdo ni con los políticos ni con el CNE a través de una protesta ciudadana pacífica”. Alguien lo interpela y le pregunta que por qué hacer eso en vez de votar. “Las elecciones son inconstitucionales desde 2009. El objetivo es que haya una pérdida de legitimidad de la MUD. No puede creerse con el derecho de disolver nuestras manifestaciones”.

Títere sin cabeza

El “gordo Mario Silva”, “Drogadiablo” (en alusión hiriente a Diosdado Cabello) o “Masburro” (refiriéndose a Nicolás Maduro), son algunos de los nombres que usan para referirse a los jerarcas del Gobierno. Las burlas y ataques son constantes. Puede parecerse a las pintas en las paredes de losas de los baños en un liceo de bachillerato. Alguno se anima a parafrasear la canción típica de las excursiones en buses escolares: “Tenemos un chofer que es una pesadilla, acelera con los pies y frena con las canillas. ¡Adivinen el personaje!”, para poner después a un burro rebuznando.

También critican a sus compatriotas, “muchos son borregos, hay que decirles lo que hay que hacer, es lamentable que muchos sigan así” y se quejan de que el venezolano no se movilice porque “cuando salgamos todos, esto (el Gobierno) se acaba”.

Ya se ha visto que la MUD (MUDa para la mayoría de los tertulianos de Zello) es otro blanco de críticas. Algunos nombran a Henrique Capriles para bien, “fuimos a votar y no salimos a la calle a reclamar y dejamos el peso en un solo hombre”, otros no, “¿Recuerdan cuando Caprilito aceptó lo del millón de votos en las elecciones?”.

Pero, puestos a criticar, no dejan títere con cabeza. Ni siquiera del extranjero. Con motivo de la fugaz visita del ex presidente español Felipe González, que buscaba participar en la defensa en tribunales de Leopoldo López y del también prisionero ex alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, hubo un día completo de debate sobre lo que venía a hacer o no a Venezuela el socialista español. “Está purgando culpas porque le dio el espaldarazo al difundo (Hugo Chávez)”. Otra persona dice que el expresidente español viene “a buscar protagonismo. No tiene interés en ayudar en nada. Solo a Leopoldo López y a Antonio Ledezma, nada de los muchachos de La Tumba”, en referencia a los dirigentes juveniles que, según denuncias, permanecen recluidos en una celda de castigo en la sede principal de la policía política. Una mujer dice que él venía con la intención de “denunciar al régimen”, pero que luego de un “almuerzo suculento con la oposición, ahí le dijeron que tenía que pedir por los votos y el diálogo, que nada de criticar al régimen”. Otra asegura sin remilgos que en realidad no viene a ayudar a nadie, sino a “recabar información para llevarla a su lucha en España contra Podemos”.

Tras varios días de escucha se podría pensar que la mayoría de los participantes son afines a Voluntad Popular, hasta que la puyas también llegan allá. “Ya es horario nocturno. Lo puedo decir. Leopoldo López está preso por ‘hijoeputa’”.  Nadie le rechista o lo increpa. “Si fuera Lilian Tintori, me iría de Venezuela con mis hijos y diría que lo que le pasa a Leopoldo es culpa del régimen, pero que no se ponga a llamar a elecciones”. Y el ataque comienza.

-Ella no sabe ni hablar, creo que ni Leopoldo López piensa que lo representa.

-Nadie le pide a ella que sea una voz, es una madre. Que salga y cuide de sus hijos. A mí no me da la impresión de que ella esté sufriendo por el marido.

-Si sus hijos estuvieran de verdad en peligro se habría ido ya. Eso es una política sucia, un juego político. A saber qué habrá pactado con Diosdado Cabello.

Todas las que hablan, por cierto, son mujeres.

Como Santo Tomás, pero en línea

Junto a la política –López, Tintori, la “MUDa” o el “castrocomunismo” – lo que más pasiones  levanta en Zello es el tema religioso. Al menos así fue durante un mes.

-No sé a qué viene el Papa, ¿a negociar con la oposición? Eso dice Maduro. Es mejor que ni venga.

 -El Papa no viene, es Masburro el que va a ver al Papa.

-El Papa es argentino. Yo soy católica, apostólica y romana, pero yo no sé… Ese papa argentino a mí no me termina de cuadrar. Vamos a ver qué va a hacer. Le mandó una carta a la Botox [N. de R.: En alusión a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner]. Vamos a ver para creer.

Una moderadora interviene y dice que mejor se deje el tema, que en otras ocasiones se ha prendido la controversia, “alguien dijo que el Papa era comunista y se lió”.

Así que se evita discutir la religión, aunque en realidad esté presente todo el  rato. Durante el día se ha podido insultar a todos los políticos, sacar sapos y culebras por la boca, que por la noche, en torno a las 12, todo cierra con una oración para que “Venezuela salga del mal y que la Virgen cubra con su manto celestial a todos”. Tras la oración, muchos responden “amén”.

Venezuela es un país lleno de sincretismo y Zello no podría ser ajeno a esto. Las oraciones cristianas se mezclan con las recomendaciones a leer las predicciones de un brujo. Ya no es Reinaldo dos Santos, alias El Profeta (un brasileño residente entre Miami y México), pues pasó de moda. Ahora el que está “’in y acierta en todo” es Mister Popo Celestial. Entre las últimas predicciones de este nuevo gurú, y que generan entusiasmo en medio del secretismo de Zello, están que “un informante, ex alto rojo, dará fuerte y contundente noticia desde el exterior, donde por medios internacionales cantará y todo se revelará”; que “el ilegítimo heredó  la enfermedad del presidente difunto. Está enfermo y algo o alguien lo hará renunciar”;  y que “nuevamente aparecerán policías fallecidos”.

ArmandoInfo

La red social tiene cuatro canales dedicados a la situación venezolana.

La resistencia es zellosa

Además de las propuestas de salvar el voto, apoyar a los estudiantes en huelga y organizar charlas nocturnas con voceros como el ex general Antonio Rivero o Alberto Franceschi, el resto del día se les pierde en decidir qué hay que hacer para “salir de esto”, un “esto” que nunca terminan de definir, porque “esto” es todo, Gobierno y oposición. Cada día aparecen varios llamados a tomar la calle, a alzarse, hacer paro de transporte, “un paro nacional de verdad-verdad, que no haya nadie en la calle, pero pacífico”.

Alguien, en un tono muy encendido, dice que “hay que salir a la calle para acabar con el régimen. No duran un día en el poder. Basta ya de hablar y hablar, hay que hacer”. Ni siquiera están de acuerdo con las marchas. Critican las últimas convocatorias de la dirigencia opositora. “No sirven para nada, no necesitamos que nos llame nadie, tenemos que salir nosotros”. Unos días después otro dice que hay que seguir el ejemplo de Ecuador, “hay que salir, es una orden de nuestra amada y adorada Venezuela. No hay que esperar a los militares”.

No deja de ser un muro de los lamentos en el que también se dice que la Coca Cola de dieta está impagable, y, en clave de sorna, que se va a sembrar una matica de acetaminofén y otra de Ponche y uva pasita. Tras la queja de alguien porque no le dejaron comprar en un establecimiento privado sino una caja de Pirulín (una galleta con chocolate, muy popular en Venezuela), otra dice que una acción de resistencia sería tomar cinco cajas de Pirulín, “las abrimos todas, nos los empezamos a comer, se chupan, lo que sea. Si nos unimos todos, se puede”.

Un usuario pregunta por otra. Es sábado por la mañana. La interpelada habla: “Estoy haciendo cosas del hogar, con los niños y eso”. Otra le contesta entre risas: “Estamos conspirando”. Una tercera: “Eso es, estamos conspirando”.

Cada tanto, si a alguien se le escapa el nombre real de otro o un dato sobre dónde vive, se le alerta y se le dice que tenga cuidado, que hay muchos sapos y que cualquiera, “incluso el gordo Mario Silva”, está a la escucha. “A nosotros nos oyen. Esto no es un canal de amistad. Esto es de resistencia”.



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