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Manotón al viejo fantasma

La guatemalteca Gloria Álvarez, la misma que se hizo popular por denunciar el populismo de América Latina en octubre del año pasado, también encontró críticas en el cono sur. El sitio uruguayo Sudestada.com.uy analizó su discurso y doble discurso.

09/05/2015 23:15:33

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En los días previos a la elección de un nuevo presidente de la República, la empresaria y dirigente del Partido Nacional Lourdes Rapalin (dueña de Bethel Spa) contactó y financió la llegada a Uruguay de la politóloga-política guatemalteca Gloria Álvarez, quien se hizo “popular” a raíz de la viralización de un video donde alerta sobre los “peligros” del “populismo” en América Latina.

El video famoso (más de un 1,3 millones de visitas en dos meses) registra la alocución de Álvarez en el Primer Parlamento Iberoamericano de la Juventud de la Red Iberoamérica Líder, celebrado entre el 17 y 19 de setiembre en Zaragoza.

Esta red de políticos jóvenes se fundó hace un año y dice tener como objetivo integrar bajo una única organización, a distintas agrupaciones juveniles políticas y jóvenes líderes” para “posibilitar el desarrollo de nuevas corrientes de pensamiento comprometidas con la democracia, el respeto a los derechos humanos y la libertad individual”.

Se presenta como una organización plural, pero sus integrantes están identificados con la filosofía liberal. De hecho dos jóvenes dirigentes del Partido Nacional son miembros de la directiva: Roel Bottari y Christian Núñez. La Red Iberoamérica Líder ha dado un fuerte impulso en la difusión del mensaje “renovador y fresco” de Álvarez, una joven centroamericana de 29 años, licenciada en Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas por la Universidad Francisco Marroquín, y que también realizó una maestría en Desarrollo Internacional en Bélgica.

En Guatemala conduce desde hace cuatro años un programa radial, “Viernes de Gloria”, con el que busca “empoderar a la gente para que pueda defender la República”. También trabaja como directora de proyectos en la asociación civil Movimiento Cívico Nacional. Esta organización se financia con el aporte de 34 empresarios guatemaltecos y de la fundación norteamericana National Endowment for Democracy. Y sostiene que su finalidad es promover la participación ciudadana responsable, informada y activa en la política nacional y a través de ella la renovación de nuestra clase política y el rescate de las instituciones de nuestra República”.

En Zaragoza la joven conquistó a los presentes –y su video en Youtube se hizo viral– con frases como esta: “El populismo se encarga de desmantelar instituciones y de reescribir constituciones para poderlas acomodar a los antojos de los diferentes líderes corruptos que tenemos en Latinoamérica”. Aludiendo a Sócrates y a Aristóteles ensayó una clase de filosofía política desde la época de los griegos, esgrimiendo conceptos básicos sobre democracia y formas de gobierno. Todo esto para apoyar lo que ella considera pilares del republicanismo: “vida, libertad y propiedad privada”.

Con duros cuestionamientos a los gobiernos de Cuba y Venezuela, lanzó su propuesta desde el estrado: “educar en tecnología” para desmantelar el populismo que “ama tanto a los pobres, que los multiplica” (según frase del analista político liberal argentino, Mariano Grondona).

Y a la uruguaya Rapalin, quien se postuló a diputada por el Partido Nacional en procura de “educar en valores” y así enseñar al trabajador a que “cumpla con su trabajo, que no falte, que no te robe, que no te mienta”,  le encantó la idea de financiar el viaje a Uruguay de esta joven liberal defensora de la propiedad privada.

Es que además, el discurso de la guatemalteca –que nunca había pisado América del Sur– contaba con el beneplácito del expresidente Luis Alberto Lacalle, quien junto a los también ex mandatarios liberales Armando Calderón Sol (El Salvador) y Ricardo Martinelli (Panamá), presidieron el encuentro de jóvenes políticos en Zaragoza.

ArmandoInfo

Con un discurso a favor de La República y en contra del Populismo, la joven no oculta que quisiera llegar a la Presidencia de su país. Foto: Iberoamericalider.org.

Así, con el auspicio y apoyo de jóvenes militantes nacionalistas, específicamente de un grupo denominado “Ni me callo ni me voy” (liderado por el diputado Martin Elgue junto con el edil Núñez y el exconcejal Bottari), se organizaron las conferencias de Álvarez en Montevideo y en cuatro departamentos en los que gobiernan los blancos: Florida, Paysandú, Tacuarembó y Soriano.

Al llegar a Montevideo, la joven nueva popular –que ya quiere ser presidenta de Guatemala, según contó a Sudestada–, señaló que desde filas de Luis Lacalle Pou, le prohibieron meterse en la campaña electoral uruguaya.

Sin embargo, la lógica de su show “Populismo versus República” implica que la conferencista juegue con las sutilezas contra el gobierno del Frente Amplio o directamente lo cuestione por la adopción de ciertas medidas políticas. Nada de andar “por la positiva”.

La espera y el inicio del show

Desde las 20:00 se podía observar una larga fila que aguardaba con gestos de ansiedad y expectativa en las puertas del teatro Movie Center. Era previsible que ese público fuera casi en su totalidad de filosofía política liberal, y que estuviera predispuesto a coincidir con la exponente. Pero aun así, la pregunta se volvía latente en la espera: ¿qué tendrá para decir la joven politóloga, activista, comunicadora y modelo guatemalteca sobre la realidad política de Uruguay?

Al ingresar a la sala, se veía un mostrador con lapiceras y hojas. Las preguntas que se redactaran serían respondidas por la estrella de la noche, ya sea en vivo (si eran seleccionadas por el comité organizador) o por Facebook, que en este contexto simboliza una herramienta de combate contra el populismo.

El primero en hablar desde el escenario fue Roel Bottari en su calidad de coordinador del cono sur de la red. A modo de aperitivo provocó una aplaudida atronadora cuando cuestionó la actual política de seguridad pública en Uruguay: “la lucha es en ser esclavos o ser ciudadanos, la lucha es en vivir en la jungla o vivir en la República”, exclamó.

Por su parte el edil por Montevideo Christian Núñez se refirió a los peligros de que exista en Uruguay una ley de medios tal como ha ocurrido en Venezuela, Bolivia o Argentina, países a los que atribuye regímenes populistas.

Cumplido este preámbulo, los aplausos acompañaron el ingreso de la rubia conferencista de finos tacos altos y vestido claro de faldas bien cortas, ropas fuera de lo común quizás en Uruguay para un evento político, las que motivaron más de un comentario al oído de quienes se encontraban en la platea, sobre todo de parte de los hombres de las primeras filas.

Esto parecía ser una prolongación de ciertas expresiones que se pueden leer en discusiones de Twitter y Facebook: la “hermosa” o la “bonita” politóloga, por decir lo menos, algo que no suele suceder si el expositor es hombre, pues a este solo se lo destaca por sus ideas, sea para apoyarlo o cuestionarlo.

“He venido a conversar, a darnos cuenta (de) qué tenemos en común…”, dijo la joven al saludar. Y auguró que “los ciudadanos latinoamericanos vamos a poder lograr la unidad que nuestros políticos han fracasado en darnos en cuestiones políticas y en cuestiones económicas…”. De abuelo materno húngaro exiliado tras la ocupación soviética y abuelos paternos exiliados cubanos, la conferencista lanzó: “Me corre sangre antisistema por mis venas”. Allí se produjo la primera ronda de aplausos de los cerca de 600 asistentes que llegaron a la sala principal del Movie Center.

Egoísmo y ligereza frente a la realidad uruguaya

En la primera parte de su exposición planteó que desde la época de los incas, mayas y aztecas existen diferencias sociales en las comunidades, y que desde entonces en América Latina pueden observarse los “cinco principios de la opresión”. Citando al autor Álvaro Vargas Llosa (hijo del escritor peruano), la guatemalteca los enumeró: 1) corporativismo, 2) mercantilismo estatal, 3) privilegio, 4) trasferencia de riqueza, y 5) leyes politizadas. Todo a favor de los que gobiernan, de los que manejan los hilos del Estado, según su discurso.

Para Álvarez, la idea de República debe afianzarse en reconocer que “todos somos egoístas. ¿Qué tiene de malo serlo? Lo más importante es entender que el otro ser humano también tiene derecho a ser egoísta”.

Con desconocimiento del accionar habitual de los políticos uruguayos, la joven trasladó sin precaución algunos comportamientos que observa en su país: Cuántas veces han escuchado ustedes decir a los políticos: ‘a mí las instituciones me las paso por el arco del triunfo’ –gesticuló–. ¡Yo soy del pueblo!…”. En Uruguay no hay político que haga cosa por el estilo, en todo caso lo primero que declara es su apego a las instituciones, para luego difundir su mensaje. Sin embargo, ese tramo del discurso fue muy aplaudido.

Álvarez también sostuvo que el populista puede llegar a presentarse como el “enviado de Dios para salvar al pueblo”. Y en esto quizás sí hubo una coincidencia, pero no precisamente con un político de la izquierda, sino con el diputado electo por el Partido Nacional, Álvaro Dastugue, yerno del pastor Márquez, líder de la Iglesia Misión Vida: “Padre, en el nombre de Jesús de Nazaret, tú nos has entregado el Uruguay a nosotros, y nosotros somos los gobernantes de esta Nación, señor…”, gritó el también pastor y ahora legislador a sus fieles.

Cuando la guatemalteca desplegó un mapa de América Latina para describir la historia del populismo por estas tierras, se vio a Uruguay pintado con los colores de la bandera de Paraguay y viceversa.

Pero además, se mostraba la figura de José Batlle y Ordóñez como uno de los “principales exponentes” en la historia del populismo. Esto molestó a dirigentes del Partido Colorado que se encontraban en la sala, quienes procuraron hablar con ella al término de la disertación, pero no la encontraron.

“Fue una diapositiva que pasó rapidísimo, pero se veía claramente a Batlle y Ordóñez debajo del ex presidente peruano Guillermo Billinghurst”, describió a La Diaria el diputado colorado suplente Nicolás Ortiz. Y el dirigente Felipe Schipani, sostuvo: “Encontramos la presentación en internet, y pudimos comprobar que lo coloca como uno de los propulsores del populismo en América Latina. Muestra un desconocimiento del tema que está tratando. No es una cuestión de partidos, sino de leer historia: Batlle y Ordóñez fue quien sentó las bases de la República”.

Álvarez respondió a través de Facebook tratando de desentenderse del asunto y alegando un malentendido de parte de los colorados. Pero las diapositivas que usó –extraídas de un trabajo de una estudiante de 4º año B del Colegio Santa Cruz de Río Bueno, en Chile dejan al descubierto la verdad.

Las dos caras de una chica republicana

La guatemalteca describió que el populismo promueve la educación del victimismo”, y que así genera personas inseguras, incapaces de tomar riesgos, y que se sienten tan inferiores que solo aspiran a que el líder populista los salve. Sostuvo que esa “baja autoestima” les impide ser críticos con el sistema, pues “no saben si ir para acá o para allá”, graficó.

Y recomendó: si tu reconoces que tus libertades valen lo mismo que valen para otros, te conviene defender la República; si a ti no te gusta que te encasillen, si a ti no te gusta que se usen prejuicios en contra tuyo, te conviene una República…”.

Pero nada de esto pareció aplicar la joven política cuando, el 27 de setiembre de 2012, su paso se vio entorpecido por una manifestación de maestros que marchaban por la séptima avenida de Ciudad de Guatemala rumbo al Palacio Nacional. Enojada, la defensora de las libertades republicanas sacó su celular y grabó un video: “¿De qué es la manifestación?”, gritó a los que pasaban. “De maestros”, le respondieron. “¿Qué quieren los maestros?”, replicó ofuscada. “¿Por qué están manifestando?", reiteró y ella misma respondió: "Por nada, solo por ir… ”.

Entonces, la joven que pregona republicanismo para combatir los encasillamientos y los prejuicios contra los individuos, miró a la cámara y reflexionó poniendo en tela de juicio “si este es el tipo de personas que deberían estar enseñándole algo a nuestros hijos”. Y en otro pasaje: “será que vale la pena poner el intelecto de nuestros hijos en manos de estas personas”.

Y siguió con su bronca contra los que parecían no tener baja autoestima para cuestionar la política de gobierno: a falta de palabras llevan pitos para hacer ruido, ahora nos toca aguantarnos el tráfico y la manifestación…”, se quejó. Y se mantuvo ajena al propósito de los y las que marchaban rumbo a la sede presidencial.

Pues los maestros reclamaban la derogación de un decreto de “racionalización de recursos humanos” que aumentaba a 50 la cantidad de escolares por aula, y hasta 60 en secundaria. Pedían además la recontratación de 25 mil docentes, la construcción de 10 mil nuevas aulas, la provisión de desayunos y refacciones escolares, libros y materiales de estudio. Todo esto que la joven Álvarez ignoraba fue discutido por el gremio de Magisterio con el presidente guatemalteco Otto Pérez Molina, quien se comprometió a derogar el decreto, recontratar a los docentes y a estudiar el resto de los reclamos.

La sutileza del juego: populismo y Frente Amplio

Otro de los momentos aplaudidos de la conferencia tuvo lugar cuando la joven política se refirió a la expropiación de medios de comunicación como uno de los pasos básicos de cualquier gobernante populista. En un contexto uruguayo donde la ley de servicios de comunicación audiovisual –que no promueve expropiación sino cierta regulación en la explotación de los medios– está próxima a concretarse, las palabras de la guatemalteca avivaron a la audiencia.

La expositora jugaba a actuar como populista y se preguntó: “¿Si la prensa empieza a decir que estoy robando…? No: ¡empecemos a expropiar medios de comunicación! Me empiezan a pasar leyes. ¡Acá va a ser prohibida la libertad de expresión, acá va a ser prohibida la libertad de prensa!”, teatralizó para el aplauso. Y antes de que las palmas terminaran, miró a una persona de la primera fila, y entre risas comentó: “En eso estamos’, dicen aquí…”. Y la complicidad se acentuó en la sala.

Casi al finalizar su discurso la expositora alertó sobre el peligro del populismo en Uruguay. “Uruguayos queridos, tienen un país hermoso, cuídenlo, con todo, aférrense ya que es muy feo lo otro, yo lo vi con mis abuelos (exiliados cubanos)”. La guatemalteca parecía intentar diseminar el miedo entre el auditorio: ¡Que Uruguay no se convierta en una Cuba ni en una Venezuela!

No obstante, por si no quedaba claro el intento de asociación de ideas entre populismo y Frente Amplio en ese llamado a la defensa de la República Oriental del Uruguay, el comité organizador ya seleccionaba preguntas bien específicas sobre el verdadero tema de la noche…

“Ahora voy a hacer de periodista…”, dijo la dirigente Rapalin, y se sentó en un coqueto sofá blanco junto a la estrella invitada. Y así le trasmitió las preguntas del público, que no podían ser otras: “¿Visualiza al Frente Amplio como un partido clásico populista debido a sus políticas sociales? ¿Cómo sería un manual para prevenir y detectar el populismo?”.

Y con sutileza, la liberal guatemalteca se las ingenió para responder con una pregunta retórica sobre la falta de transparencia en el gasto público, y soltó que había escuchado discursos –que no identificó– como herramienta para generar odios entre clases. Y así logró la glorificación del auditorio, que se fue alabando el espectáculo.

(*) Esta nota fue publicada originalmente en el sitio Sudestada.com.uy de Uruguay el 27 de noviembre de 2014.

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  • En la madrugada del 30 de abril se resolvió, con escaso éxito y por simultáneo, un doble complot: uno contra el gobierno de Nicolás Maduro y el otro para sacar provecho, por adelantado, de ese plan para sacarlo del poder. Leopoldo López estaba en ambas. Sin embargo, la característica inédita del movimiento fue el papel articulador que jugaron empresarios de la boliburguesía y testaferros de fortunas recién ganadas para conseguir que figuras claves del oficialismo y los cuarteles se plegaran a la trama.

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  • Los de Venezuela son unos juristas que tienen puertas giratorias. Antes o después han sido diputados, ministros o representantes de gremios bolivarianos. En este reportaje se presentan las conclusiones de un trabajo de periodismo de datos, que cruza los nombres de todos los jueces penales del país con las listas del partido de gobierno, y cuya conclusión advierte que 40% de ellos tienen militancia chavista. Destacan en este caso acólitos que condenaron a presos políticos como Araminta González e incluso el hijo de la primera dama, Walter Gavidia Flores, que estuvo a cargo de un juzgado hasta 2014.

  • Son jueces, militantes de base del partido de gobierno y también contratistas del Estado. Las conclusiones de una gran base de datos del Poder Judicial venezolano advierten que los de República Bolivariana son juristas que construyen aceras, importan alimentos y alquilan maquinarias agrícolas, en un contexto en el que la gran mayoría, además, pueden ser removidos sin previo aviso. Suman 559 empresas que han conseguido desde dólares preferenciales hasta cemento y cabillas en tiempos de escasez.  

  • Recomendado por el siempre irreverente exfutbolista argentino e hincha incondicional de la revolución bolivariana, un empresario italiano, Valerio Antonini, emerge como el principal comercializador de materia prima agrícola para el Gobierno de Nicolás Maduro. En apenas dos años obtuvo una veintena de contratos para la venta de cereales y el manejo de los silos del principal puerto venezolano. El negocio hasta ahora podría superar los mil millones de dólares y para pagarlo Caracas envió una tonelada de oro a Italia.