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Los dólares venezolanos pasaban desde Ecuador a otra dimensión

En esta segunda entrega sobre los trasvases de divisas estatales a cuentas privadas mediante el sistema Sucre, se rastrean diversos esquemas usados para captar los codiciados dólares preferenciales de Cadivi: sobreprecios, facturaciones falsas con prestanombres, empresas fantasmas sin domicilio físico o meras casillas postales, unos entramados creativos que con frecuencia llegaban hasta Miami.

28/04/2015

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Dolores es, al parecer, una exitosa exportadora de hortalizas a Venezuela desde Ecuador. Pero ella no lo sabe. Lo único que sabe esta humilde pobladora de Guayaquil, discapacitada, es que una empresa de su país le pagaba un bono sin otra contraprestación de su parte que inscribirse en el registro de Rentas Internas. “Accedí a este bono porque en ese tiempo no tenía el Bono Solidario (N. de R.: Un programa de asistencia social del Gobierno de Ecuador) y, peor aún, en mi calidad de discapacitada, no podía acceder a una fuente de trabajo”, declaró a los agentes de la Fiscalía de Ecuador.

Inadvertidamente Dolores era parte de un esquema centrifugador de dólares americanos obtenidos del organismo administrador del régimen de control de cambio de divisas en Venezuela y transferidos, al final del ciclo, a cuentas privadas. También sin saberlo, Dolores participaba de un boom histórico en las transacciones comerciales entre Venezuela y Ecuador, los dos aliados políticos que en poco menos de dos años, del primer semestre de 2012 al segundo semestre de 2013, vieron multiplicarse por tres el valor de su intercambio de mercancías en el marco del Sucre (Sistema Único de Compensación Regional), la canasta de monedas puesta en vigencia en 2010 por los países miembros del Alba-TCP (mas Ecuador y Uruguay) para facilitar el pago de las exportaciones intrarregionales con saldos en monedas locales.

De acuerdo a cifras oficiales del Consejo Monetario Regional del Sucre, las transacciones entre Venezuela y Ecuador representaron 95 por ciento del total tramitado en ese sistema de compensación monetaria. Los restantes siete países incluidos en el sistema a duras penas completaron el restante cinco por ciento. ¿Qué complementariedad explica este auge repentino del comercio entre Venezuela y Ecuador? Que en Venezuela bullía –como todavía lo hace– la avidez por los dólares, cuyo acceso está controlado por el régimen chavista desde 2003, mientras que en Ecuador las liquidaciones de las exportaciones se efectúan en dólares, la moneda de circulación corriente y de pago obligatorio en ese país andino desde el año 2000.

La suma de ambas circunstancias fue exprimida por algunos sectores de ambos países para tener acceso a los dólares con tasas preferenciales otorgados por el Estado venezolano para el pago de importaciones definidas como prioritarias. Pagos por adelantado sin respaldo, sobrefacturaciones y exportaciones ficticias sirvieron para crear un flujo de dólares de Venezuela a Ecuador que luego tenían otro destino. El vínculo entre estas prácticas y el incremento del intercambio comercial entre los dos países queda claro con un dato: las transacciones binacionales cayeron en 2014 a los niveles previos, tras la quiebra en 2013 del Banco Territorial y de Coopera, empresas que sirvieron de verdaderas salas de máquinas para esas operaciones.

A partir de los papeles de la investigación que sobre esas entidades llevaron adelante las autoridades ecuatorianas, los diarios El Universo (Ecuador) y El Nuevo Herald (Estados Unidos), en conjunto con el sitio Armando.info de Venezuela, llevaron adelante una investigación de los esquemas usados irregularmente para captar dólares preferenciales del Estado venezolano desde Ecuador.

Además del caso de las casas prefabricadas del Fondo Global de Construcción, reseñado en anterior nota, el trabajo de los reporteros detectó otro flujo, por 228 millones de dólares, que discurrió en el marco del Sucre desde Venezuela a Ecuador hasta diluirse en cuentas bancarias en lugares como Panamá, Bahamas y Anguila y exportaciones ficticias. Hasta nueve empresarios venezolanos aparecen conectados a esas transacciones, amparados tras casillas postales o participaciones en empresas de yates y aviones en el estado de Florida, Estados Unidos.

Dolores no conoció ninguno de esos lujos. Tampoco fue tan cosmopolita. Ella tan solo fue una cándida prestanombres para una operación que necesitaba hacerse de personas jurídicas o naturales que generaran facturas para justificar los montos asignados a sus transacciones.

Una pareja generosa de Ecuador

Empresarios venezolanos recibieron dinero de compañías ecuatorianas que en su mayoría se desvanecieron después de la quiebra del Banco Territorial en 2013, según muestran los documentos del proceso judicial que se lleva en Ecuador tras la quiebra de las entidades financieras.

ArmandoInfo

Esas transferencias, a su vez, casi siempre se producían luego de que dos compañías ecuatorianas recibieran pagos desde Venezuela a través del sistema Sucre.

Las firmas ecuatorianas eran Espinosa & Castellanos Comercializadora Internacional Cia. Ltda. (Escastell), por una parte, y Prospermundo, por la otra. Entre ambas recibieron, de noviembre de 2011 a mayo de 2013, a través del Sucre por ventas de hortalizas y máquinas agrícolas a Venezuela. En estas operaciones, las autoridades encontraron sobreprecios: una desgranadora de maíz era comprada por 2.473 dólares y luego exportada a Venezuela por 410.200 dólares.

Para generar facturas y justificar sus egresos, las empresas pagaban bonos en barrios de Guayaquil a personas de origen humilde, entre ellas Dolores, a quienes solo pedían la inscripción en el registro de Rentas Internas de Ecuador, un requisito para imprimir facturas.

Escastell y Prospermundo transfirieron montos a Samuel Sánchez Boada (3,85 millones de dólares), y a Pedro Emilio Silva Conde y su primo Gustavo Conde Cabrera (4,5 millones de dólares), socios de la firma GuadalupeFarms S.A., que recibió algunos de los dineros.

Pero otras 28 empresas venezolanas mantuvieron relaciones con Ecuador y figuran como clientes de Escastell y Prospermundo.

Se buscaron los datos de registro, información de contacto y dirección de todas ellas. En algunos casos la información no coincidía con la empresa o la dirección simplemente era falsa; en otros, llevaba a apartamentos residenciales. En pocos casos los datos coincidieron con empresas físicamente verificables. Pero sus responsables, en general, prefirieron no hablar con los reporteros, con las excepciones de MSM Sports y la Comercializadora ACV.

El reporte indica que Escastell en 2011 exportaba molinos de café con sobreprecio: mientras en el mercado local costaban 843,49 dólares, la empresa los vendía por 62.000 dólares. El proveedor ecuatoriano era Cevacos, nombre comercial de Diego Leonardo Cevallos Costales y el cliente venezolano era la Comercializadora MSM Sports C.A., que tenía por actividad la venta de artículos deportivos.

Mauricio Cecere, uno de los socios de MSM Sports, indicó por teléfono que la empresa mantuvo actividades hasta 2011, cuando, según su testimonio, el control de cambio en Venezuela dificultó sus operaciones. “La importación que aparece en el caso se debe a que en ese momento una persona, Israel González, quiso comprar MSM Sports, que ya había dejado de funcionar, y se le dio permiso para realizar una importación de prueba usando la plataforma de Cadivi”, explicó.

Según Cecere, MSM Sports nunca tuvo información de lo que se iba a hacer, no recibió dinero y nunca participó en la venta. “Israel González recibió ese dinero en Ecuador y metió a nuestra empresa en problemas. A mí lo que me dijeron era que se iban a importar unas máquinas de café, no que se iba a estafar al Estado. Fuimos engañados con respecto a lo que se iba a importar. Nunca recibimos ni un centavo. Cadivi bloqueó la solicitud. Cometimos un error al confiar en esa persona”.

Entre 2004 y 2011, la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) le había aprobado a MSM Sports 40 solicitudes de adquisición de divisas a tasa preferencial por un valor de 960.087 dólares.

La Comercializadora ACV también importó productos de Escastell en el año 2010, según indican los documentos. Aunque no se recibió una respuesta oficial a la solicitud de entrevista realizada por escrito, una persona de la empresa que no dio su nombre y apellido por considerar que no era quien debía declarar, indicó que hasta los momentos la compañía no tiene información sobre las indagaciones de Ecuador: “Tuvimos negocios con empresas ecuatorianas hace años, pero nunca trabajamos con el Sucre. En ningún momento tuvimos irregularidades con ellas. Siempre trabajamos y presentamos la documentación. Desde allá se importaban productos como redes para pesca, equipos médicos, todo ello con Cadivi, e importamos de otros países como Colombia, EEUU, China. Ya no importamos desde 2010”.

Entre 2004 y 2011, Cadivi le había aprobado a Comercializadora ACV una solicitud de adquisición de divisas a tasa preferencial por 116.000 dólares.

De las 28 empresas venezolanas que mantuvieron relación con Escastell y Prospermundo, 15 fueron llamadas a declarar por el Centro Nacional de Comercio Exterior (Cencoex) en 2014, al operativo especial “convocatoria del uso correcto de las divisas”.  Ocho de ellas no se presentaron y fueron sancionadas.

Así ocurrió con Agroindustrias Enmary 777 C.A., registrada en octubre de 2010 en el estado Anzoátegui (costa nororiental de Venezuela) . La firma, con dirección en Lecherías –un suburbio de clase media de Barcelona-Puerto La Cruz, el mayor conurbano del estado–, fue contratista del Estado venezolano y contó con la aprobación de cuatro solicitudes realizadas a Cadivi en el año 2012 para tener acceso a la tasa preferencial de cambio por un valor de 1.746.547 dólares.

Sánchez Boada figuraba como representante de Agroindustrias Enmary 777. Bajo el mismo nombre existió una empresa en Miami, disuelta en 2011, y otra también en Estados Unidos, en el estado de Delaware, costa este del país. Delaware es conocido en Estados Unidos por prestar facilidades tributarias y de registro de empresas propias de un paraíso fiscal.

Un reporte del año 2014 de la firma Deloitte registró un préstamo que entre 2011 y 2012 la firma venezolana Grupo Mantex hizo a Agroindustrias Enmary 777. Pedro Silva Conde y su primo Gustavo Conde Cabrera (socios de la ecuatoriana GuadalupeFarms) figuran como vocales suplentes en la junta directiva de Mantex Metrópolis.

De las dos exportadoras ecuatorianas asociadas con estos esquemas, que hicieron transferencias a Sánchez y a Silva, no queda rastro. El Universo buscó a sus representantes, pero las direcciones de las empresas o no existen o son inexactas. A través del Sucre, estas firmas recibieron en sus cuentas bancarias 53,64 millones de dólares en seis meses.

Los primos Pedro Silva y Gustavo Conde también están vinculados con otro caso vinculado con esta trama de operaciones en dólares. La filial del grupo Mantex de Venezuela (grupo al que pertenecen), Mantex Investments recibió $663 mil y Gustavo Conde Delfino, padre de Conde Cabrera, $450 mil, de la ecuatoriana Multiregi.

Así mismo, los documentos de los procesos judiciales asociados con otro venezolano, Luis Guillermo Carmona Salazar, presentan una serie de importadoras venezolanas que realizaron transferencias, entre las que se encuentran: Importadora Nueva Vida, Easy Plast, Inversiones Transernaga, Comercializadora Bicentenaria, Serviproducts Young Fast e Industrias Imserso. Empresas con estos nombres fueron creadas en Panamá en julio pasado por los venezolanos Pedro Silva Conde y Gustavo Conde Cabrera.

En este proceso de transferencias, varias empresas ecuatorianas vinculadas con el venezolano Luis Guillermo Carmona Salazar (otro de los casos investigados por la justicia ecuatoriana), realizaron depósitos a nombre de Pietro Zunino Anda, quien fue el principal accionista del Banco Territorial. Los pagos eran para capitalizar a la institución financiera. De los 34,8 millones de dólares que las exportadoras relacionadas a Carmona Salazar enviaron al exterior, el primer receptor fue Panamá con 9,3 millones de dólares donde había cinco compañías en las que no están registrados los socios sino los abogados.

Maraña venezolana en Florida

En Florida, Estados Unidos, una de las empresas registradas allá recibió dinero de Samuel Sánchez Boada y y de la exportadora ecuatoriana Transadi. Se trata de Global Supplies and Equipment Services LLC, a la que llegaron 10,15 millones de dólares a principios de 2013, según los documentos asociados con el proceso judicial que se adelanta en Ecuador.

El Nuevo Herald constató que la dirección registrada de la empresa en Miami, Estados Unidos, corresponde a una casa abandonada, aunque la empresa se mantiene activa en el registro comercial del estado de Florida.

Su representante, el venezolano Nelson Contreras, declaró que su intención era mudarse a Miami, pero que no lo hizo al fin y la empresa en Miami se mantiene sin ninguna actividad. También explicó que conoce a Sánchez Boada, pero que no sabe de él desde hace mucho, pues le prestó un dinero y no le cumplió. Cree que el tema de la transferencia podría ser el resultado de una usurpación de identidad, pues no ha recibido transferencias desde Ecuador.

Los dineros de las operaciones asociadas con Sánchez Boada también llegaron a una empresa de yates en Miami y a una empresa aeronáutica, Bombardier Aerospace Corporation.

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Silva Conde también aparece como representante de la empresa Inversiones Siltor 2009 en Estados Unidos, que recibió más de un millón de dólares de Escastell y, según documentación bancaria, designó una casilla postal en Brickell, Miami, Estados Unidos, para los giros. El titular de la casilla en Brickell, Pedro Antar, dijo a El Nuevo Herald que Silva Conde lo había hecho a sus espaldas.

“Eso es un fraude, un abuso”, dijo Antar a El Nuevo Herald. El empresario conocía a Silva Conde desde hace casi una década, y dice que hace cuatro años lo ayudó a crear dos empresas en Florida, que luego fueron desactivadas. “Yo no sé nada de negocios con Ecuador, ni de negocios con Silva ni con Sánchez Boada”.

Pedro Silva Conde accedió en principio a dar una entrevista, aunque advirtió que sería breve, pues no disponía de mucho tiempo porque su padre iba a ser operado. Después de ello no volvió a responder. En el caso de Sánchez, El Universo intentó contactarlo a través de los correos de la empresa, pero ya no funcionan.

En Ecuador se adelanta un proceso judicial contra Sánchez Boada y Silva Conde por las operaciones realizadas por Escastell y Prospermundo. Las otras empresas involucradas en este esquema no están en juicio. Hasta que Sánchez Boada y Silva Conde no se presenten ante las autoridades, el proceso sigue suspendido.

Pero la trama de los 228 millones de dólares en operaciones asociadas con el sistema Sucre se extendió a otras empresas fantasmas y casillas postales en Florida, Estados Unidos. Allí llegaron transferencias de dólares que comenzaron por la adquisición de divisas a tasa preferencial de Cadivi en Venezuela, pasaron a empresas en Ecuador y se movieron hasta el territorio americano.

En otro capítulo de esta trama, el venezolano Yaví del Castillo –entonces con 28 años– llegó a Ecuador en el año 2012 para asumir la gerencia de cinco compañías: Intraecua International Trading Ecuador, Ctttechbology Transfer Ecuador, Buissnecua, Frutas Tropicales Andinastachez y Exportación Venmagroq.

Con del Castillo, José Antonio Moreau Gimón, también venezolano y procesado por el cierre de Coopera, tenía la presidencia de las empresas. Con Claudio Moreau González había fundado Intraecua International Trading Ecuador en 2011.

Frutas Tropicales, Intraecua y Ctttechnology recibieron algo más de siete millones de dólares en transferencias a través del Sucre.

A su vez, otra firma, Representaciones Guttifood S.A., creada en 2009, recibió al menos 10,8 millones de dólares a través del Sucre. Su ex gerente, el venezolano Róger Cárdenas Flores, dijo que el negocio fracasó y vendió la compañía a del Castillo. Sin embargo, Del Castillo no aparece como socio de la firma, sino como dependiente del centro comercial.

Al igual que en otros casos, pagos irregulares y posibles sobreprecios en estas operaciones fueron reportados por la Fiscalía de Ecuador y Aduanas.

En Florida, la empresa Intraecua International Trading Ecuador Inc., registró a través de Yaví del Castillo una casilla postal en la tienda Pak-N-Ship, dedicada al envío de dinero y encomiendas a Latinoamérica.

“Aquí, él (Yaví) tenía registrada una casilla a su nombre y el de Intraecua”, dijo a El Nuevo Herald, Carlos Rivas, administrador de Pak-N-Ship, localizada en el centro comercial Indian Trace. “Yo llegué a trabajar en 2013, pero Yaví ya no venía, porque no vivía acá”.

De 7,9 millones de dólares que formaron parte de este esquema, de Ecuador salieron transferencias a Estados Unidos, Panamá, Curazao, Perú y Anguila. La mayoría iba a firmas de empresarios venezolanos.

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El principal destino fue Panamá, a donde llegaron alrededor de 3,8 millones de dólares, y el segundo, Estados Unidos, donde se depositaron unos 3,1 millones de dólares, entre los que se encuentran 686.000 dólares recibidos por Intraecua International Trading Ecuador.

Al menos 23 empresas venezolanas figuran en los documentos de la justicia ecuatoriana como clientes de las empresas en Ecuador vinculadas con Del Castillo y Moreau. De estas, nueve fueron llamadas a declarar en 2014 por Cencoex para el operativo del correcto uso de las divisas. Cuatro de ellas no se presentaron.

En el caso de Moreau Gimón, El Nuevo Herald habló en Weston con su padre, José Antonio Moreau Páez, quien negó cualquier vínculo con Del Castillo o con negocios en Ecuador. Dijo que su hijo “es un buen muchacho, de buena formación, que se encuentra en Venezuela y está dedicado al mundo de las aseguradoras”.

Entre los clientes, algunas empresas no tienen dirección, registro o no atendieron el teléfono. Entre los que fue posible contactar, algunos se mostraron sorprendidos y manifestaron enterarse sobre el proceso que se lleva en Ecuador por la solicitud de comentario.

“Efectivamente sí entiendo que hubo una compra a Guttifood. Como te comenté, todo el personal que está aquí es nuevo. El más antiguo tendrá un año y algo. Pero, efectivamente sí se compró un químico a una empresa en Ecuador. ¿Para qué? Para elaborar un alimento”, dijo Miguel Córdova, gerente de operaciones de las empresas de Gustavo Ruíz, entre las que se encuentra Aricagua. Indicó que un representante de esa compañía había venido a Venezuela y ofreció un producto: “Se aceptó porque al final servía para producir por un par de meses alimento para animales. No era algo muy grande tampoco. Se adquirió el producto y se pagó como se tramita el convenio Aladi”.

En el caso de la empresa J.H. Import, uno de sus accionistas y director, José Antonio Hernández, contó que “la importación se hizo a puño limpio con nuestro dinero. No hemos sido contactados por la justicia ecuatoriana y no tenía conocimiento de que había un caso abierto con esa empresa".

Winches y Tomafuerzas Wintoca C.A. también se vio afectada por esta historia. Uno de sus gerentes, que se identificó como Diego Pandiani, dijo: "No tenemos información sobre los avances de ese proceso. Lo único que te puedo decir es que la señora Carolina Badiello fue quien manchó el nombre de la empresa y ella está bajo investigación de la Fiscalía. Nosotros fuimos a declarar cuando nos llamaron y dimos la información que nos pidieron".

Mientras tanto, la justicia ecuatoriana espera por Yaví del Castillo. El Universo contactó a su hermano, quien ofreció la posibilidad de hacer una entrevista con los abogados, pero no volvió a responder.

En Caracas, a través de la Embajada de Ecuador en la capital venezolana, fue posible conocer que Del Castillo se encuentra en libertad condicional con régimen de presentación cada 15 días, luego de que había sido detenido en Venezuela a raíz de una llamada anónima que alertó a la policía sobre él, quien tenía una alerta roja de Interpol y se encontraba realizando trámites en la Embajada de Estados Unidos.

Del Castillo, junto a su socio Moreau Gimón, presentaron un recurso de amparo constitucional en la Corte de Quito para evitar su extradición, que fue desechado el 31 de julio del 2014.

Para la última audiencia pública de Yaví del Castillo, pautada en Venezuela el 13 de abril de 2015, el empresario no se presentó por problemas de salud, situación que se ha repetido con audiencias anteriores. Desde la Embajada están haciendo las gestiones necesarias para que se dé la extradición a Ecuador, donde el proceso por lavado de activos en su contra está suspendido hasta que se presente ante las autoridades locales.

(*) Este reportaje se investigó y publicó en simultáneo en Armando.info y los diarios El Universo de Guayaquil y El Nuevo Herald de Miami, con el apoyo de la Iniciativa para el Periodismo de Investigación en las Américas, del International Center for Journalists (ICFJ), en alianza con Connectas.

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