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Cristo llegó al Caribe con el sexo cambiado y cobrando en dólares

Una cubana, viuda de un predicador puertorriqueño, ahora dice ser la esposa de Dios. Tiene creyentes: cerca de 300 solo en Venezuela. De este país y otros de la región envían diezmos en su nombre, que en realidad llegan a una empresa de telecomunicaciones en Houston, Texas. Pero la deidad no es avara: ha dicho a sus fieles que paguen impuestos.

Lo primero que se observa al entrar a este salón –amplio, sin ventanas– es la imagen de un globo terráqueo marcado, en rojo, con un 666. Las personas que van llegando de a poco a este lugar –la mezzanina de un edificio gris ubicado entre las calles Santo Tomás y Porvenir de la parroquia La Candelaria, al centro norte de Caracas– llevan tatuado, en diferentes formatos, el mismo número: el 666 en la muñeca, el 666 en el hombro, el 666 en el tobillo, en el brazo, en el antebrazo. También una M y una L, con coronas encima. Cae la fría tarde del miércoles 13 de enero de 2016. El techo es blanco y las paredes son crema. Hay sillas –blancas y de plástico– ordenadas. Al fondo hay un púlpito, y al lado, una pantalla blanca sobre la que un proyector estampa la imagen de una mujer cubana que, con un marcado acento de Miami, ha dicho y dirá:

--Yo soy Cristo 

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