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Las constructoras de Brasil pasan agachadas en Venezuela

Mientras las revelaciones de la Operación Lava Jato siguen estremeciendo a Brasil, varias de las empresas acusadas allá de confabularse para ganar contratos de Petrobras trabajan para el Gobierno de Venezuela, que las favoreció desde 2007 con negocios por más de 20.000 millones de dólares. No es solo Odebrecht: también Camargo Corrêa, Andrade Gutierrez y Queiroz Galvão, se esfuerzan por mantenerse a la vez operativas y por debajo del radar del escrutinio público.

Dalton Dos Santos Avancini era el modelo del ejecutivo exitoso. Como director presidente de la constructora brasileña Camargo Corrêa, lideró la internacionalización –amparada casi siempre por préstamos del estatal Banco Nacional de Desarrollo (BNDES)– de los servicios de esa empresa a 22 mercados externos. Pero tanto éxito mostró ser tóxico. Ahora Dos Santos Avancini paga condena de 15 años y 11 meses de prisión por su participación en una red de corrupción y lavado de dinero en torno a la empresa de petróleo Petrobras, que, descubierta mediante la llamada Operación Lava Jato, ha estremecido las bases del poder económico y político de Brasil.

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