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La muerte fingida de Daka

El propio presidente de Venezuela se empeñó hace tres años en exponer estas tiendas de electrodomésticos como una muestra de la usura capitalista y pidió entrar a saco en ellas para “que no quede nada en sus anaqueles”. El llamado ‘Dakazo’ llevó a la extinción a todo un sector del comercio. Lo curioso es que el pecador original no solo sobrevivió a su competencia, sino hasta a los organismos que entonces lo sancionaron. El propio Estado que lo trataba con desprecio, ha seguido recompensando al grupo empresarial detrás de Daka con el acceso a divisas preferenciales.

30 October 2016

Detrás del negocio de electrodomésticos en Venezuela hay un apellido que se repite: Dagga. Identifica al grupo empresarial de origen palestino que creció como la espuma durante el boom petrolero y el control de cambio instrumentado por el chavismo en más de una década. Ni siquiera el episodio del llamado Dakazo, del que se cumplen tres años en noviembre próximo, ha frenado su expansión. Porque, sí, Dagga es el apellido detrás de la cadena de tiendas Daka, famosa en Venezuela, más que por sus propios esfuerzos publicitarios, por la orden de vaciarla que lanzó el presidente Nicolás Maduro en 2013. Entonces el primer mandatario nacional la acusó de usura y especulación. Esa orden de ocupación y confiscamiento, que prácticamente arrasó en pocas semanas con el detal de artículos electrodomésticos en el país y acaso influyó en los resultados de los comicios municipales un mes más, curiosamente, no solo dejó indemne a los Dagga. Hoy su emporio incluye, además de Daka, otras empresas.

Nasar Ramadan Dagga Mujamad y Manzur Ramadan Dagga Mujamad están vinculados con los orígenes de Daka de Venezuela C.A. El primero también está relacionado con Consorcio Lux y las tiendas CLX –surgidas en 2013 y con “licencia exclusiva” para la “representación y distribución” de la marca surcoreana Samsung-, mientras que el segundo lo está con Bullpro Maracay C.A, registrada en 2016 y dedicada a la comercialización de equipos de sonido de la marca norteamericana Boss. Hay más: Yaser Arafat Dagga Muhd, también socio fundador de las tiendas CLX, es el único propietario de Cyberlux de Venezuela C.A, que se promociona como la “ensambladora de electrodomésticos más grande de Venezuela” y estuvo ligada a Daka de Venezuela C.A. Conexiones similares a las ya mencionadas, entre el origen del negocio de Daka y otras compañías, se repiten en varias de las sociedades que los empresarios y más familiares tienen registradas en Panamá.

Pese a ello en el entorno del grupo insisten en que “el único vínculo que existe es familiar” y que se trata de “información muy delicada”. Algo está claro: los negocios marchan bien, incluso el de Daka, en lo que parece una trama poco conocida luego de tres años de que el Gobierno señalara a ese nombre como el símbolo de la especulación y de la “burguesía parasitaria”.

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