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Unas cuantas sombras de Samantha Gray

De vuelta al anonimato tras una fugaz pasantía en la política como candidata a la alcaldía de un municipio de Caracas en 2008, esta rubia empresaria ha sacado partido a la ambivalencia: se le relacionó sentimentalmente a un poderoso militar chavista y a un alcalde opositor. Hace dos años una denuncia de un posible fraude de sobrefacturación expuso a sus socios, lo que permitió detectarla, desde Miami, a la cabeza de un grupo de negocios que crece como proveedor del Gobierno venezolano.

Saltó a la arena política con 30 años de edad. No solo con ese gesto la también rubia Samantha Gray Quintero evocaba a la ex Miss Universo, Irene Sáez; ayudaban sus modos sutiles y la pretensión de ser alcaldesa de Chacao, el rico municipio del noreste de Caracas donde Sáez gobernó por ocho años antes de ser candidata presidencial y desaparecer de la vida pública.

Gray se incorporó a la contienda electoral por la Alcaldía de Chacao con ímpetu, desafiante, porque la suya era una candidatura independiente, fuera de la órbita de los partidos políticos. Pero solo fue una incursión fugaz. El 11 de noviembre de 2008, apenas doce días antes de la votación, desistió de su candidatura para apoyar a Emilio Graterón, la ficha del exalcalde Leopoldo López –futuro líder del partido Voluntad Popular y célebre preso político– y el más favorecido por las encuestadoras.

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