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Este pequeño empresario K se hizo XL en Venezuela

Sobrefacturación, de hasta tres veces el valor original, en mercancía, fletes y seguros; exportaciones incompletas; pagos iniciales desproporcionados; empresas creadas ad hoc días antes de recibir contratos; desvío de fondos a cuentas de paraísos fiscales: de todo aparece en el menú de tretas usadas por el empresario Juan José Levy para quedarse con la parte del león en los contratos que suscribió para suministrar desde Argentina antenas de TV, productos de higiene y medicinas al Estado venezolano. Un vistazo al dictamen de investigación judicial argentina revela tal diversidad de irregularidades que cuesta entender por qué las empresas oficiales Suvinca u Cantv lo escogieron como proveedor, O quizás no.

Las puertas del Palacio de Miraflores han sido infranqueables para muchos empresarios durante el chavismo, siempre suspicaz de la iniciativa privada. Para otros, en cambio, se han abierto con facilidad. Hasta hace pocos años el argentino Juan José Levy destacó en esa lista de elegidos para transar negocios con el Gobierno de Hugo Chávez, primero, y con el de Nicolás Maduro, después. Con apenas tres pequeñas empresas este hombre suscribió entre 2010 y 2014 contratos con el Estado venezolano por casi 250 millones de dólares para el suministro de productos de higiene personal, decodificadores y antenas para televisión, y hasta medicamentos. Su racha lucía incomprensible hasta el año pasado, cuando una investigación de la Fiscalía de Buenos Aires –iniciada por rencillas entre él y sus hermanos y socios– develó una trama de oscuras operaciones financieras y desfavorables convenios para Venezuela.

Los antecedentes de esta historia se remontan 13 años y llevan al acuerdo de cooperación sellado en ese momento por Chávez y Néstor Kirchner, que posteriormente desembocó en un fideicomiso bilateral. Gracias a esa alianza las tres modestas compañías de Levy (Laboratorios Esme, Corporación Gulfos y Bleu Tel) sacaron un oneroso negocio que hoy se descubre ruinoso para los venezolanos. La tuerca que atornillaría a Laboratorios Esme, por ejemplo, como uno de los principales proveedores de insumos de aseo a la estatal Suministros Venezolanos Industriales (Suvinca) fue la firma de una “carta de intención” entre ambas partes.

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