Envíanos
un dato

En 2013 a Odebrecht le daban (casi) igual tanto Maduro como Capriles

Nuevas filtraciones de la ‘delación premiada’ que en diciembre pasado hizo ante la justicia brasileña el procónsul en Caracas de la constructora, Euzenando Azevedo, permiten saber que en las elecciones para escoger al sucesor del fallecido comandante Hugo Chávez, Odebrecht adoptó una decisión salomónica: entenderse con los candidatos de Gobierno y de Oposición y hacer aportes a las campañas de ambos. No sería en igualdad de condiciones: a uno dio 35 millones de dólares, al otro 15. Pero sí con la misma contraprestación: que respetaran los contratos de obras públicas a cargo de la multinacional de ingeniería.

30 July 2017

El hoy presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, recibió 35 millones de dólares procedentes de la constructora brasileña Odebrecht para su campaña electoral de 2013. En marzo de ese año, el líder máximo de la autodenominada Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, había fallecido por un cáncer. Maduro, ex ministro de Relaciones Exteriores de Chávez, debió entonces enfrentar unas elecciones para escoger un nuevo presidente sobrevenidas apenas un mes después, aunque en cierto modo anticipadas, pues el propio comandante lo había designado como su sucesor en un discurso por televisión -su último acto público- el 8 de diciembre de 2012. A pesar del endoso explícito del caudillo, Maduro tuvo que esforzarse para conquistar una apretada victoria en las elecciones presidenciales de abril de 2013, según las cifras oficiales, con tan solo 1% de los votos de ventaja sobre su adversario, el candidato de oposición y gobernador del estado de Miranda, Henrique Capriles Radonski.

Del aporte de Odebrecht a la campaña oficialista ya se conocía por las deposiciones del publicista brasileño, Joao Santana, y de su esposa, Mónica Moura, ante autoridades judiciales que investigan el escándalo de Lava Jato, el esquema de sobornos y comisiones que las empresas de ingeniería civil crearon para asegurarse su participación en los grandes proyectos de infraestructura y obras públicas. Se trata de un esquema que esas corporaciones exportaron a otros países en la medida que se desarrollaba una expansión internacional de sus negocios que corría en paralelo con la proyección de la influencia política de Brasil y del Gobierno de Inácio Lula Da Silva hacia amplias regiones de América Latina y África, sobre todo.

Estas líneas son parte de una historia que puedes leer completa con un plan de suscripción

Registrarse